Trailers y Estrenos |
- Guillermo del Toro: 'El laberinto del fauno', la obra maestra
- Encuesta de la semana | Cine y navidad
- 'Killers', tráiler y cartel
- Añorando estrenos: 'La vida secreta de Walter Mitty' de Norman Z. McLeod
- Casino Royale: Algunas audacias
- 'Ernest & Célestine', la ternura en acuarela
- 'La vida secreta de Walter Mitty', certezas y posibilidades
| Guillermo del Toro: 'El laberinto del fauno', la obra maestra Posted: 27 Dec 2013 12:31 AM PST Resultó curioso observar que, trascendida su incursión en el universo de Blade con la estupenda segunda entrega de las aventuras del cazador de vampiros, Guillermo Del Toro volviera a hacer uso del mismo episodio histórico del que ya había echado mano con anterioridad. Curioso por una parte porque este fuera la Guerra Civil Española; pero más aún por el impresionante conocimiento y el aterrador realismo con el que el realizador supo plasmar tan oscura como vergonzosa época de nuestra historia reciente, logrando convertir un relato local en una asombrosa historia de carácter universal. Y si bien en la espléndida ‘El espinazo del diablo’ (id, 2001), el director usaba la contienda casi como excusa, como siniestro trasfondo sobre el que desarrollar esa particular historia de fantasmas —entendida en sus muchas acepciones— en la que, como muy bien apuntaba mi compañera Lucía en su entrada de este especial, se mezclaban el terror, la fantasía y unas influencias nada desdeñables de western; en ‘El laberinto del fauno’ (id, 2006), los años que siguieron a tan lamentable incidente son el motor fundamental que articula la que, a todas luces, es la obra maestra hasta la fecha del cineasta mexicano. Un trabajo sin fisuras del que el recuerdo de hace siete años devuelve como único error la manera en la que intentó venderse la cinta al público general. Y es que a ‘El laberinto del fauno’ le sucedía lo mismo que a la mayoría de las cintas de Shyamalan hasta aquel momento, que sus avances no le hacían ninguna justicia, intentando mostrarnos una película que en realidad no existe, al menos no cómo aquellos pretendían hacernos creer —que tampoco es que sea de extrañar que un tráiler tenga poca o ninguna relación con lo que la producción a la que sirve de introducción, pero éste caso fue especialmente flagrante. Si bien es un sesgo impresionante de la cinta que sirve para demostrar una vez más el extremo mimo que pone Del Toro en un diseño de producción que puede, y debe, calificarse de fastuoso; la obstinación de los tráilers por centrarse en los aspectos de la trama que envuelven al personaje de Ofelia —qué mirada la de Ivana Baquero, cuánto se puede leer en ella de inocencia, dolor y sufrimiento— y el mundo fantástico que gira en torno al laberinto que da nombre a la cinta, dejaban de lado lo que parece interesar más a Del Toro. Y eso no es otra cosa que pergeñar un durísimo retrato acerca de los horrores de la posguerra y la maldad del ser humano. Es más, si tuviéramos que hacer una valoración en porcentajes de cuanto en la cinta es fantástico y cuanto es real, nos quedaríamos probablemente en un ratio 30/70 a favor del segundo. Aparentemente, en ‘El laberinto del fauno’ conviven pues dos películas diferentes y hasta cierto punto —y sólo hasta cierto punto— inconexas. Por una parte está la cinta que sigue los movimientos del Capitán Vidal —un asombroso Sergi López en el que quizás sea el mejor papel de su dilatada carrera—, padrastro de Ofelia, para hacerse con el control de la zona ocupada por un pequeño grupo de maquis. Por la otra está aquella vertiente del relato que centra su atención en el descubrimiento que la niña hace de un portal que la transporta a un mundo fantástico en el que ella es la largamente buscada princesa de un imaginario reino. Pero como suele pasar, las apariencias engañan, y hay muchas más conexiones entre ambas partes de la cinta de las que uno puede encontrar a simple vista y Del Toro, demostrando un gran hacer, deja al espectador la muy grata tarea de ir encontrándolas en un juego que se antoja por momentos sublime. El ‘Laberinto del fauno’ es, de esta forma, y a todas luces, un relato de la agonía de un país vista a través de los ojos de una niña que se aferra de un modo irracional a su inocencia mientras que el mundo de su alrededor se desmorona envuelto en violencia y sangre —atención al momento en que Vidal ejecuta impávido a dos campesinos—. Alrededor de ella Del Toro sitúa a unos personajes dibujados de forma precisa en los dos extremos del espectro: aquí no hay medias tintas, ni lugar para ellas. Están los malos, con el Capitán Vidal a la cabeza, y los buenos, con los personajes de Álex Angulo y Maribel Verdú —ambos soberbios en sus roles de médico y encargada del caserío en el que se desarrolla la acción— como máximos representantes. Y en medio de todos ellos Ofelia, una hija de la guerra cuya desbordante imaginación sirve de contrapunto a los horrores que debe —y ha debido— soportar. Rodeado, como ya hemos ido apuntando, de un reparto a prueba de bombas, con una dirección que supone en mucho aspectos el culmen en las formas narrativas del cineasta, e incluyendo a lo largo del metraje diversas referencias a las obsesiones que ya habían aparecido en sus filmes anteriores, tres son los puntos fuertes de la producción que terminan por consolidar la grandeza del filme: el diseño, el maquillaje y la música. El primero logra recrear de forma exacta el ambiente de la época y una miriada de detalles refrendan la impresionante labor del equipo de producción —como ese bollo de pan, ese “pan de la nueva España“—. El maquillaje, centrado de forma casi exclusiva en Doug Jones —el Abe Sapien de ‘Hellboy’ (id, 2002)— consigue una vez más, y de qué forma, ocultar al público las verdaderas facciones del actor inglés —que por cierto está doblado, pero vocaliza en español— ya sea oculto debajo de la piel del fauno, como del terrorífico personaje con los ojos en las palmas de sus manos. Y por último, la música de Javier Navarrete. El compositor ya había demostrado sus habilidades tras el pentagrama en ‘El espinazo del diablo’; pero nada de lo que compuso para aquella podía preparanos para las excelencias de la presente cinta. El músico basa su partitura para el filme en un sencillo motivo que aparece concretado en una triste canción de cuna que se liga de forma indeleble al personaje de Ofelia, describiendo a partes iguales su inocencia y su melancolía. Pero al margen de este tema, Navarrete dota a su partitura de una impresionante corporeidad cada vez que la acción de la cinta pasa al mundo fantástico del Fauno. Aquí, el compositor se permite la inclusión de ominosos coros masculinos que, arropados por los registros más graves de la orquesta, nos recuerdan de forma inmediata a los pasajes que Howard Shore escribiera para las escenas de Moria de la primera parte de la trilogía de ‘El señor de los anillos’. Ganadora de tres Oscars —y nominada a otros tres—, tres BAFTA, siete Goyas y así hasta 79 premios diferentes, ‘El laberinto del fauno’ es como decía al comienzo, y como reza el titular de esta entrada, la obra cumbre de un cineasta cuyos dos filmes posteriores no han llegado a estar a la altura de lo que se podía esperar del realizador. Vuelta a ver tras siete años sin haberme acercado a ella —honda fue la huella que su demoledor final dejó en el ánimo del que esto suscribe— la cinta de Del Toro enarbola con categoría la bandera de la inmortalidad, ese sueño al que aspiran muchas producciones cinematográficas y que muy pocas consiguen. - |
| Encuesta de la semana | Cine y navidad Posted: 26 Dec 2013 11:01 PM PST Aunque ya hemos dejado atrás la Nochebuena —espero que vuestra velada fuera tan memorable como la mía— seguimos inmersos en las fiestas navideñas e inevitablemente los amantes del cine nos encontramos recordando y revisitando películas apropiadas para estas fechas. Que son muchas y muy variadas; cada uno tiene sus títulos favoritos, aquellos que con los disfruta más esta época del año, tan alegre, nostálgica y familiar, en la que bebemos y comemos más de lo habitual, en la que intentamos ser mejores personas. Así que vamos con una encuesta de cine y navidad. Tenéis que votar vuestra película favorita para estos días, ésa que veis siempre, como costumbre —sin que su historia esté necesariamente centrada en la navidad—, y también el film navideño más lamentable que haya pasado por vuestras retinas. Por si acaso, que siempre surge algún lector despistado, recordad que yo solo os propongo quince posibles respuestas, sugerencias, no se trata de las únicas opciones. Podéis marcar “otro” y escribir el título que queráis. Sin más, os animo a pasar al cuestionario y aprovechar los comentarios para dejar vuestra opinión sobre las mejores y las peores películas navideñas. - |
| Posted: 26 Dec 2013 03:21 PM PST Las fechas en las que estamos parecen el momento ideal para que los estudios de Hollywood y del resto del planeta aprovechen para dar a conocer —o seguir promocionando— esos títulos amables y bienintencionados que estrenarán durante los próximos meses. Sin embargo, ahora os traigo el cartel y tráiler de ‘Killers‘ (Kimo Stamboel y Timo Tjahjanto, 2013), una película que en nada se asemeja a lo que uno tiende a asociar con las navidades. Una de las cosas que más me han gustado del avance es que evitar centrarse en contarnos la historia de la película en beneficio de transmitir la sensación de contundencia que parece que va a dominar todo el relato. Con un reparto en el que sobresale el nombre de Ray Sahetapy —’Redada asesina‘ (‘Serbuan maut’, Gareth Evans, 2011), cinta de la que no tardaremos en ver su segunda entrega—, ‘Killers’ nos hablará de dos personajes que aparentemente no tienen nada en común: un serial killer afincado en Tokio y un periodista padre de familia de Yakarta que está teniendo muchos problemas para salir adelante. Es obvio que sus caminos no tardarán en cruzarse y esto sucederá por una serie de violentos sucesos. Tras las cámaras encontramos a Kimo Stamboel y Timo Tjahjanto, un dúo conocido por el nombre artístico de Mo Brothers y que ya cuenta en su haber con la potente ‘Macabre‘ (2009). Está previsto que el lanzamiento de ‘Killers’ tenga lugar durante el próximo Festival de Sundance, donde a buen seguro será una de esas películas que no deje indiferente a nadie. En España me da que como mucho podremos verla en el Festival de Sitges o la Semana de Cine Fantástico y de Terror de San Sebastián. - |
| Añorando estrenos: 'La vida secreta de Walter Mitty' de Norman Z. McLeod Posted: 26 Dec 2013 12:46 PM PST Dado que estos días se estrena en medio planeta 'La vida secreta de Walter Mitty' ('The Secret Life of Walter Mitty', Ben Stiller, 2013), es bueno recordar la primera versión de idéntico título y dirigida en 1947 por Norman Z. McLeod, artesano que destacó por dirigir dos de los primeros títulos de los hermanos Marx —'Pistoleros de agua dulce' ('Monkey Business', 1931) y 'Plumas de caballo' ('Horse Feathers', 1932)— especializándose en films amables y poco trascendentes, casi siempre comedias. El propio Ben Stiller se están cansando de citarla allá por donde va, algo que le honra mucho, a ver si es capaz de insuflar algo de interés a las nuevas generaciones de cinéfilos y críticos, cada vez menos dispuestos a escarbar en el pasado de un arte que dicen amar. Seguro que Stiller lo tuvo más fácil que Norman Z. McLeod a la hora de adaptar la historia de James Thurber. El escritor de Ohio llegó a ofrecer la cantidad de diez mil dólares a Samuel Goldwyn, productor de la película, para que ésta no se realizara. Entre las muchas razones que el escritor tenía para hacerla era que no consideraba a Danny Kaye el actor idóneo para dar vida a Walter Mitty, convirtiéndose con el paso de los años en un confeso detractor del film diciendo que la interpretación que el actor había hecho del personaje estaba totalmente alejada de las intenciones del mismo. El eterno debate entre una obra literaria y su adaptación cinematográfica. Lo cierto es que 'La vida secreta de Walter Mitty' ('The Secret Life of Walter Mitty', 1947) es una de las películas en las que Kaye está más soportable, y eso ya es bastante. (From here to the end, Spoilers) Ked Henglud y Everett Freeman adaptan el cuento de Thurber, contando con la ayuda de un no acreditado Philip Ropp, guionista de algunos films del actor, uno de los más populares en aquellos años en los que la sociedad estadounidense disfrutaba más que nunca comedias intrascendentes, entre otros géneros, con el fin de olvidarse durante hora y media/dos horas de su propia vida, falta de las emociones que el séptimo arte podía ofrecer. Entre los muchos actores que se aprovecharon de eso —era estrictamente necesario hace reír al público—, Danny Kaye llegó a ser uno de los que más conectaría con el público, al hacer la mayor parte de las veces de hombre normales y corrientes enfrentados a la aventura de sus vidas. Servidor se tragó un montón de títulos en los numerosos pases que de sus películas hacía tve en los años ochenta, logrando siempre éxitos de audiencia. Pero a pesar de ser uno de esos que creció con la emisión de películas protagonizadas por Danny Kaye, no soy de los que precisamente le soportan. Actor altamente histriónico y exagerado en muecas, caía en la reiteración de tics y no eran pocas las veces que nos hacía sufrir con algún número musical más exagerado aún. Kaye es la muestra de un estilo cuyo testigo puede decirse que recogieron Jerry Lewis primero, erigiéndose como uno de los genios del humor absurdo, y Jim Carrey después, subrayando tristemente el lado histriónico de Kaye. No obstante, 'La vida secreta de Walter Mitty' es una de las películas en las que el actor resulta más soportable, y también aquella en la que las posibilidades dramáticas del rostro del actor fueron aprovechadas al máximo. Es una pena que la película desemboque demasiadas veces en situaciones que no son más que excusas para que el actor se luzca en uno de sus típicos numeritos. Kaye da vida a Walter Mitty, un joven escritor que presta su creatividad a una de las editoras más prestigiosas del país, en la que después de once años de servicios no se le valora lo suficiente —sus ideas son robadas con toda cara por un jefe que dice haberlas tenido hace dos años—, y que vive con su protectora madre, empeñada en casarle con una joven que no lo tiene claro. Mitty, además de un pedazo de pan, algo por que la gente siempre está aprovechándose de él, es un completo soñador. Siempre que puede se evade mentalmente de un mundo en el que no está muy convencido, y vive emocionantes aventuras en los más diversos escenarios —un barco en alta mar, un hospital, un salón del oeste, la guerra…— siendo siempre el principal y heroico protagonista, una especie de alter ego del propio Mitty, esa personalidad fuerte y seguro de sí mismo que no se atreve a salir en la realidad. Todo cambiará cuando se encuentre con Rosalind (Virginia Mayo), una mujer que es exactamente igual a la que imagina como compañera en sus historias soñadas. 'La vida secreta de Walter Mitty' es una película enérgica por momentos, que transmite un buen rollo inolvidable, el mensaje, no dejar de soñar nunca por miserable que sea nuestra vida, no renunciar bajo ningún concepto a lo que se quiere de verdad, y no cesar en el empeño de defender la verdad por encima de todas las cosas. Más que suficiente para una película con las ideas claras, aunque se toma su tiempo para establecer una diferencia entre lo real y lo imaginario —en la primera el film adopta un tono casi onírico en sus escenarios, y la segunda gana por la parte de thriller muy bien hilvanada aunque con una demasiado leve crítica hacia la tiranía—, cayendo demasiadas veces en ser un show para el lucimiento de su máxima estrella. Virginia Mayo presta su demasiada perfecta belleza, y Boris Karloff se presta a un juego de metalenguaje con un siniestro personaje. Película pues, graciosa en sus instantes de comicidad física, entrañabale con su personaje central y entretenida. El éxito fue espectacular. - |
| Casino Royale: Algunas audacias Posted: 26 Dec 2013 11:16 AM PST
‘Casino Royale’ (id, 2006) entra dentro de lo que podríamos llamar – o muchos han terminado en hacerlo – la era de los relanzamientos o de la reinvención de mitos de la cultura popular. Sin embargo, me resisto a concebirla estrictamente como una pirueta de ingenio, como las que mueve toda la narrativa de ‘Star Trek’ (id, 2009) por citar otro ejemplo. Voy a explicar por qué. Cuando decimos que este es un relanzamiento de James Bond, y que se adapta a los nuevos tiempos – dominados por estéticas más “realistas”, aunque el término se usa de una manera tan estúpida, inconcreta y hasta fútil que creo mejor dejarlo – restringimos su valor a un marco de narración mayor que Bond nunca ha tenido. Sus diversas encarnaciones apenas han sido una excusa o para asentar un modelo o para imitar otros, una vez caduco el inicial. Lo que si es cierto es que en la película las piruetas no abrazan rayos láser, viajes a la luna o estrambóticos villanos, pero esto es apenas un detalle por y para fans. Ya mi compañero Alberto la dejó en alta estima. Las películas de acción son, en general, relatos dramáticamente simples. Dentro del cine de Hollywood las más influyentes son, qué duda cabe, ‘Harry El Sucio’ (Dirty Harry, 1972) y ‘Arma Letal’ (Lethal Weapon, 1988). Aunque ambas son también relatos policiales, la influencia que ejercieron sobre muchas otras películas es narrativa: tanto en la presentación de personajes – con detalles que configuren una personalidad – como el relato de antagonismo que deriva casi en venganza. Por ejemplo, una novedad de Don Siegel es que Callahan (Clint Eastwood) es alguien tan brutal y contundente como su antagonista y toda la pirueta está sostenida en su tensión de fuerzas; así el estilo visual de Siegel llena de aristas una ingeniosa simplificación argumental. ‘Casino Royale’ vuela por los aires estas convenciones. Es una película de acción y aventuras sin un referente claro. La primera escena de la película es muy imaginativa. No porque sea el montaje paralelo de dos asesinatos, uno acometido con brutalidad que servirá para lanzar los créditos de la franquicia y otro con total frialdad, sino porque nos sitúa en la fuerza del personaje. De un plumazo, vemos que puede ser implacable en todos los sentidos del término. Pero ¡una vez empieza la película lo hace con una persecución igual de espectacular! Es decir, encadena dos escenas de acción brutales y tensas sin que exista un hilo conductor narrativo. Para cuando presenta al pretendido villano de la función (Madds Mikkelsen) descubrimos, gradualmente, dos cosas.: la primera es que su detalle más siniestro es solamente una enfermedad irrelevante, la segunda es que tiene jefes más poderosos y una capacidad de verdugo mucho menos temible de lo acostumbrado por la audiencia. Así, ‘Casino Royale’ centra su clímax final unos veinte minutos antes del final….en una partida de póker. Y esta partida es poco menos que una estafa para capturar al villano. Pero aún así, la historia no se resuelve ahí dramáticamente. Voy a contar por qué. La primera razón es que la película construye a un héroe totalmente antipático. Me cuesta mucho ver al James Bond de esta película, excelentemente interpretado por Daniel Craig, como un personaje relacionado con el de otras películas, anteriores, dedicadas a él o incluso con las posteriores del propio Craig. Es sencillamente otro personaje – que para bien o para mal no se ha vuelto a explorar. El marmóreo e inexpresivo Bond de ‘Quantum of Solace’ (id, 2008) ya no parecía más que una deriva sin interés de éste, y el Bond crepuscular, autoconsciente y psicoanalítico de ‘Skyfall’ (id, 2012) tampoco evolucionaba del aquí retratado sino de otro Bond, el que anida en neustra memoria cual fantasma recurrente. Es un problema que han tenido las dos entregas: pese a que la primera continuación seguía la trama donde la dejó, ni el tono ni los sucesos indicaban mayor coherencia con lo expuesto (y con su tono), ni la mejorada entrega de Sam Mendes parecía estar en esta misma onda. Lo que hace especial al agente secreto de esta película es que es bastante torpe, impulsivo y antipático y tiene serios problemas para aceptar la derrota. Es, en pocas palabras, un animal fuera de control, tampoco demasiado capacitado para medir el orgullo. La escena en la que sufre un infarto es también extraña: no tanto su concepción – pues el cine de acción abunda en escenas donde se pone al héroe en peligro – sino en su significado.: es una escena que sucede debido a la miopía del protagonista. Por eso, y no solamente por la química entre sus dos actores, funciona muy bien el personaje de Vesper Lynd, encarnado por una agradable y sorpresiva Eva Green. Mientras que los fans notan la diferencia con el resto de chicas y comparsas de la saga, siempre decorados lindos al protagonista y alguna vez legítimas compañeras, creo que lo interesante no es eso. Lynd es la heroína verdaderamente inteligente de la película. Es ella quien ayuda a Bond a resolver la partida de poker, quien lo aconseja y quien se demuestra capaz. Esta estrategia le es útil al guión por su trágico final. El personaje del agente de la CIA (Jeffrey Wright) no es tampoco un referente, y M (Judi Dench) parece rotunda, ajena a toda duda – o conciencia, de nuevo es una nueva incoherencia que la película de Mendes acomete con respecto a esta – en el momento de usar a su agente. Hay muy poco en juego también.: la película hace tenso algo tan sencillo como la persecución de unos intereses monetarios – que suelen ser desviados al villano – y no la destrucción o peligro extremo de regiones, ciudades o seres queridos. ‘Casino Royale’ es una película de acción y aventuras que termina en decepción. La acción decae: las escenas espectaculares de acrobacias dan paso a una tensa partida y finalmente a un derrumbe. El espíritu de impulso pasa por un interludio romántico, pero todo termina en ruinas y sepultado. La película huye de subrayados, pero el final siempre me ha parecido decididamente amargo. No solamente porque Bond pronuncie la misma línea ya presente en la novela de Ian Fleming de “the bitch is dead” sino porque es regresiva. Pero es una regresión trágica, además. Aquí lo interesante. Tras la aventura, los dos héroes se disponen a descansar en Venecia, pero la película ha escogido todo el tiempo un punto de vista – por algo es la forja de un carácter – y hemos olvidado de donde viene ella. ¡Vesper Lynd nos ha decepcionado también a nosotros, justo antes de que lamentemos su pérdida! Hemos comprobado que el único personaje – por encima de Bond y del patético villano, un enviado de una organización más poderosa a la que apenas se debilita, un matón de poca monta si se piensa bien- por el cual hemos sentido legítima simpatía estaba manchado. Lo que resta es volver al bruto empuñando un arma. - |
| 'Ernest & Célestine', la ternura en acuarela Posted: 26 Dec 2013 09:30 AM PST Mientras que en el imaginario infantil español están los tebeos de ‘Mortadelo y Filemón’ de Francisco Ibáñez, los niños franceses crecen con la serie de cuentos de ‘Ernest y Célestine’ de la autora e ilustradora Gabrielle Vincent sobre la imposible amistad de un oso y una ratoncita. Su versión cinematográfica, estrenada en la Quincena de los Realizadores del Festival de Cannes 2012, fue todo un gran fenómeno de taquilla en Francia el años pasado donde llenó salas de nostálgicos y niños que descubrían las aventuras de sus personajes por primera vez. ‘Ernest y Célestine’ es una película familiar ideal para estas fechas que cuenta la historia de Ernest, un enorme oso músico ambulante y muy cascarrabias que acogerá en su casa a la pequeña Célestine, una ratita que ha escapado del opresor mundo subterráneo de los roedores. Pese a que en el mundo en el que viven no está bien vista su amistad, Ernes y Célestine aprenden a respetarse y entenderse y surgirá una gran amistad que desafiará el orden establecido. Mientras unos esperan con ansias lo nuevo de Miyazaki —‘El viento se levanta’, la que será su última película como director—, os animo a todos a darle una oportunidad a la animación europea y a esta pequeña delicia. La ternura en acuarelaSi vas a ver ‘Ernest y Célestine’ y no te emociona ni una pizca es que no tienes corazón. Seas adulto o niño, la película de Stéphane Aubier y Vincent Patar es un sensible retrato sobre la amistad, la libertad, el arte y sobre todo, una lucha contra lo establecido y los prejuicios narrado de forma sencilla, sin florituras y de forma inteligente porque, al fin y al cabo, los niños son más espabilados de lo que creemos. Esta forma directa e inteligente de dialogar con el público infantil, hace de ‘Ernest y Célestine’ la película perfecta para los más pequeños de la casa y para que los padres, además, puedan también pasar un buen rato con ellos. Además resulta de lo más refrescante toparse en cartelera con una película de animación hecha de forma tradicional y casi artesanal y que es fiel a la acuarela original que se utilizaba en la serie de cuentos de Vincent. Esta animación tradicional y la acuarela, no por ello convierte a la cinta en un pastelazo, lo que dice a mucho a su favor, ya que consigue ser fiel a sí misma y crear ambientes hostiles —el mundo subterráneo de las ratas o los rídiculos osos—, sin necesidad de cambiar de estilo o técnica. La película de Aubier y Patar y la relación que construye para sus dos personajes nos rrecuerda mucho a ‘El Chico’ de Chaplin (‘The Kid’, 1921) y al mejor slapstick del antiguo Hollywood gracias a la graciosa combinación de oso torpón y ratita ágil y esa oda a la vida bohemia y creativa que tanto se parece a aquella ternura desprendía el vagabundo más famoso de la historia. En definitiva, ‘Ernest y Célestine’ es la opción perfecta si estás harto de la animación más comercial que llega estos días a nuestras pantallas —sin quitarle mérito a la fantástica ‘Frozen’— o si queréis ver algo diferente y lleno de valores y que lucha contra los prejuicios y el orden establecido. Una pequeña delicia, tierna, divertida, emotiva y dulce, y ciertamente nostálgica, de la que puede disfrutar toda la familia. - |
| 'La vida secreta de Walter Mitty', certezas y posibilidades Posted: 26 Dec 2013 07:30 AM PST En un momento dado de la proyección del último filme de Ben Stiller, uno de los amigos con los que acudí al cine a verla me comentaba que, hasta ese instante, ‘La vida secreta de Walter Mitty’ (‘The Secret Life of Walter Mitty’, Ben Stiller, 2013) era todo lo contrario a “aquella película en la que un chaval se iba a Alaska a conectar con el mundo…si hombre…cómo se llamaba…”. Seguro que más de uno sabe que mi estimado acompañante se refería a ‘Hacia rutas salvajes’ (‘Into the Wild’, 2007), aquél deprimente filme que, basado en la novela homónima de Jon Krakauer, firmaba curiosamente uno de los integrantes del reparto de ‘Walter Mitty’, Sean Penn. Y lo cierto es que hay que rendirse ante la evidencia de que mucha verdad albergaban las palabras de aquél que ocupaba el asiento de mi izquierda, ya que si la cinta protagonizada por Emile Hirsch ponía a prueba al espectador mediante un durísimo metraje —sobre todo su tramo final— cuyo esperanzador sentido resultaba complicado de aprehender, ‘La vida secreta de Walter Mitty’ es todo lo contrario, construyendo aquí Stiller con la ayuda de Steve Conrad, guionista de la producción, una película vitalista hasta la médula, un canto de incuestionable belleza visual, que en su carácter de crowd pleasing encuentra unas fortalezas a las que, no obstante, les falta algo.
Y ese algo resulta tan huidizo, que cada vez que uno cree que puede poner el dedo sobre él, termina por escurrirse por entre alguna de las genialidades que el filme va atesorando de forma intermitente, siendo incapaz este espectador de expresar de forma concretaqué es, hablando a las claras, lo que falla en ‘La vida secreta de Walter Mitty’. De ahí el que a la hora de discutir sobre la cinta, haya que dirimir sus resultados en certezas y posibilidades, siendo quizás —y sólo quizás— la suma de éstas últimas las que pudieran llegar a determinar aquello de lo que carece tan simpático filme. Certeza es, no cabe duda, que dicha simpatía es uno de los garantes fundamentales a la hora de ganarse al público en los primeros minutos de proyección, algo que se produce, no cabe duda, verbigracia a los varios momentos en los que se visualizan las ensoñaciones de Walter, el grisáceo encargado del departamento de negativos de la mítica revista LIFE cuyas “idas de olla” suponen álgidas secuencias del metraje —atención especial merece en este sentido el particular “homenaje” a cierta cinta protagonizada por Brad Pitt. Unida a dichas secuencias, y formando parte de la singular amabilidad de la cinta, están sus dos personajes principales, encarnados por unos Stiller y Kristen Wiig sobre los que el primero hace descansar mucha de la responsabilidad de la sensación de cercanía que transmite la práctica totalidad de la historia. Es precisamente referida a ésta última donde habría que apuntar hacia una de esas posibilidades de las que hablaba más arriba, ya que, al menos en lo que a servidor concierne, esa cercanía comporta mayor suspensión de credulidad en el primer acto de la cinta que a partir del momento en el que Walter decide tomar las riendas de su monótona existencia y vivir por sí mismo lo que hasta entonces sólo ha imaginado. Dicho de otra manera, resulta mucho más veraz todo aquello que se desarrolla en Nueva York durante la primera media hora de proyección que las increíbles “hazañas” que, movido por un impulso que quizás habría necesitado de ulteriores justificaciones, nuestro “héroe” va viviendo en la búsqueda del personaje interpretado por Sean Penn. A la posibilidad de que dicha sensación sea la que provoca la creencia de que algo le falta al filme, se suma el hecho de que el “villano” de la función —el ejecutivo que interpreta Adam Scott— sea una estridente caricatura cuyas intervenciones carecen del peso suficiente como para tomarle una antipatía que hasta cierto punto hubiera sido deseable para que la odisea de Mitty se hubiera percibido más veraz. Aunque, al mismo tiempo, cabe la opción de que las intenciones de Stiller fueran precisamente esas y que el tono de fabulación que impregna a toda la narración modele a los personajes en las formas que podemos ver. Sea como sea, una de las mayores certezas con las que el espectador abandona la sala es la de haber asistido a un despliegue brillante de dirección y edición que, no cabe duda, están llamados a convertirse en las mejores señas de identidad de ‘La vida secreta de Walter Mitty’. La fusión de ambas, unida a la insigne huella del equipo de trucajes digitales, es la que determina la espléndida pátina que atesora la totalidad del metraje, y muy significativas son las espléndidas transiciones entre secuencias, la asombrosa fluidez narrativa de todo el relato —que sólo conoce un pequeño bajón de ritmo al final del segundo acto— y la inserción de algunas sobreimpresiones de texto llamadas a reforzar el mensaje que, en última instancia, es primer y claro objetivo del filme. Y este no es otro que aquél que se deriva, en cierto modo, del lema de la revista LIFE, un lema que Ben Stiller hace suyo y mediante el cual el personaje de Walter “Ve el mundo, los peligros que vendrán, lo que hay tras los muros…se encuentra con otras personas y siente”. Y es que, posibilidades aparte, buenrollismo del facilón o no, si hay una certeza incuestionable es que cuando las luces de la sala se encienden y ‘La vida secreta de Walter Mitty’ toca a su fin el optimismo y las ganas de vivir y de no dejarse apisonar por las circunstancias que nos rodean se ven aumentadas sobremanera. Esa es la magia del filme de Stiller. Esa es la magia del cine. Otra crítica en Blogdecine‘La vida secreta de Walter Mitty’, magia desteñida - |
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