Trailers y Estrenos |
- Wojcieh Kilar nos ha dejado
- Robert Zemeckis: 'El vuelo', sexo, mentiras y botellas de alcohol
- Las diez peores películas de 2013
- Placeres culpables: 'Golpe en la pequeña China' de John Carpenter
- Taquilla española | El hobbit sigue saqueando los cines
| Posted: 30 Dec 2013 07:38 AM PST El 2013 llega a su fin y recibimos la noticia de otro fallecimiento relacionado con el cine, esta vez de un gran artista. El compositor de música clásica y bandas sonoras Wojiech Kilar ha fallecido el pasado día 29 en Katowice, localidad al sur de Polonia, tras una larga lucha contra una enfermedad. Tenía 81 años. Compositor de la música de más de 150 títulos, la fama cinematográfica de Kilar se debe a que Francis Ford Coppola acude a él para que componga la banda sonora de ‘Drácula’ (‘Bram Stoker’s Dracula’, 1992), excepcional trabajo del músico que aún a día de hoy sigue escuchándose —no son pocos los tráileres que han usado esa música—, a partir del cual es más frecuente ver a Kilar fuera del cine polaco o francés. Así lo atestiguan sus composiciones para películas tan dispares como ‘La muerte y la doncella’ (‘Death and the Maiden’, Roman Polanski, 1994), ‘Retrato de una dama’ (‘The Portrait of a Lady’, Jane Campion, 1996) o ‘La novena puerta’ (‘The Ninth Gate’, Roman Polanski, 1999). Con el director de esta última vuelve a trabajar en la inolvidable ‘El pianista’ (‘The Pianist’, 2002), sensible y emotivo trabajo a todos los niveles. La última película en la que trabajó Kilar y que se haya estrenado entre nosotros data ya del 2007 y se trata de la excelente ‘La noche es nuestra’ (‘We Own the Night’, James Gray). - |
| Robert Zemeckis: 'El vuelo', sexo, mentiras y botellas de alcohol Posted: 30 Dec 2013 12:30 AM PST Tras haber visto sus infructuosos intentos de instaurar la animación por captura de movimiento como una nueva y revolucionaria forma de hacer cine, tener que soportar las críticas de innumerables medios hacia las tres olvidables propuestas pertenecientes a dicha apuesta, ver arrastrado hasta cierto punto su intachable nombre y su brillante trayectoria por una obsesión a todas luces incomprensible y observar como la industria le daba la espalda a ulteriores proyectos que hubieran seguido insistiendo en el uso de la citada tecnología; estaba muy claro que a Robert Zemeckis sólo le quedaba una opción, volver a la imagen real y hacerlo con un filme que dejara claro que el cineasta que había sido hasta ‘Náufrago’ (‘Cast Away’, 2000) no se había esfumado sin dejar rastro. La duda que quedaba era si Zemeckis volvería por sus antiguos fueros y se aseguraría un cierto respaldo del público o, por el contrario, arriesgaría en incursionar en nuevos territorios sin explorar para que este regreso al “cine tradicional” fuera toda una llamada de atención sobre sus aún intachables cualidades narrativas, una virtud de la que el realizador ha demostrado ser incuestionable valedor una y otra vez y que ni siquiera sus coqueteos con la animación digital han mermado —como ya pudimos ver en los artículos correspondientes a ‘Polar Express’ (id, 2004), ‘Beowulf’ (id, 2007) y ‘Cuento de Navidad’ (‘A Christmas Carol’, 2009). Desafortunadamente, la elección de Zemeckis de la historia que supondrá su último filme hasta la fecha —a la espera continuamos de que el cineasta anuncié cuál será su próximo proyecto— resulta tan irregular que, sino fuera por su magnífico tramo inicial y por el trabajo por él efectuado, estaríamos en disposición de afirmar que, como otros muchos productos que trascienden a la gran pantalla por motivos que uno desconoce, ‘El vuelo’ (‘Flight’, 2012) no es más que un telefilme venido a más por la inyección de capital que suponen sus escuetos 31 millones de dólares de presupuesto, una cantidad muy modesta para alguien que llegó a manejar cerca de siete veces más con anteriores títulos. Como decía, lo mejor de ‘El vuelo’ desde el punto de vista de trama y dirección se centra en sus primeros cuarenta minutos. Un arranque fantástico que, no obstante, parece un grito consciente por parte de Zemeckis de vapulear y llamar la atención a la desesperada de todos aquellos que lo habían criticado hasta la fecha, mostrando el director con suma franqueza un desnudo femenino frontal y el consumo de drogas y alcohol por parte de la estrella del filme, un Denzel Washington en el que reposa no poca responsabilidad acerca de la solidez de lo que se desarrolla una vez trascendido ese primer acto de la cinta. No cabe duda de que, de él, lo que resulta a todas luces más destacable es la espléndida y asombrosa visualización que Zemeckis hace del accidente de avión que sirve como desencadenante del “drama humano” en el que después derivará el metraje: echando mano, como ya comentaba antes, de esa claridad narrativa que siempre le ha caracterizado, y volviendo a demostrar que a la hora de integrar los efectos visuales hay muy pocos cineastas que estén a su altura, Zemeckis se saca de la chistera una secuencia que corta el aliento y que supera a todas luces a aquella que, hace trece años, suponía el punto de ruptura argumental de su anterior filme de imagen real. Con esta espléndida muestra de su mejor hacer como punto álgido de la proyección, el resto de la historia de Whip Whitaker, un piloto de avión con severos problemas de adicción que salva a la práctica totalidad de los pasajeros del vuelo que comanda de una muerte segura para después ser investigado por posible conducta criminal, se mueve en los mismos términos que lo haría cualquier drama de tres al cuarto firmado por cualquier director poco o nada reconocido y sólo la providencial inclusión de Washington y los secundarios que le rodean, evitan el completo descenso de la producción al infierno de la apatía y el sopor que termina por embargar al espectador ante una historia de redención que, tirando de clichés, personajes arquetípicos —el borracho que quiere dejarlo, la adicta que quiere dejarlo, el abogado que tiempo ha dejó sus escrúpulos…— y situaciones de manual se ha contado hasta la saciedad en numerosas ocasiones. Es pues en la labor de un Washignton que cuaja aquí uno de sus más grandes papeles —y eso es mucho decir de un intérprete con una trayectoria impecable— y en el apoyo de Kelly Reilly, de unos sólidos Don Cheadle y Bruce Greenwood y de las dos brillantes intervenciones de John Goodman —en un personaje que recuerda, aunque algo descafeinado, a su Walter Sobchak de ‘El gran Lebowski’ (‘The Big Lebowski’, Joel Coen, 1998)— donde reside de forma asilada el único interés de una producción que, con sus aspectos técnicos cuidados como ya es norma en Zemeckis, y con una banda sonora minimalista y anodina de Alan Silvestri —algo que, por otra parte, era lo que exigía el filme— queda como un primer pero muy insuficiente paso en la recuperación para la gran pantalla de, y lo he dicho muchas veces, una de las mejores voces cinematográficas que ha dado el cine de los últimos treinta años. Otra crítica en Blogdecine‘El vuelo’, Denzel Washington por todo lo alto - |
| Las diez peores películas de 2013 Posted: 29 Dec 2013 11:00 PM PST A punto de entrar en un 2014 que espero nos reporte muchas alegrías, es hora de echar la vista atrás y repasar la cosecha cinematográfica de 2013. Vamos a empezar por lo malo y terminar con buen sabor de boca. Quizá recordéis que a mitad de año ya os dejé una lista con las peores películas de los primeros seis meses del año. Como veréis, las he mantenido y añadido otras cinco. Asimismo, al final, os dejo tres grandes decepciones. Evidentemente —aunque siempre surgen quejas al respecto y estoy convencido de que volverá a ocurrir—, esta selección es personal, subjetiva, mía y de nadie más. No representa al blog. No es la opinión del panadero, ni la de ninguno de vosotros. Recordad que tenéis disponible la sección de comentarios para dejar vuestras propias listas con los títulos más lamentables que habéis sufrido a lo largo de este año. Así nos mojamos todos y podemos debatir. Una aclaración importante: he tenido en cuenta el calendario de estrenos de España, desde el 1 de enero hasta hoy. Sin más, os animo a descubrir el peor cine de 2013: ‘La jungla: Un buen día para morir’ (‘A Good Day to Die Hard’, John Moore, 2013)John McClane ha muerto. Fue a Rusia, a presentarnos a su prescindible hijo, y protagonizó la aventura más torpe y ridícula de su vida. Descanse en paz. Tenéis mi crítica aquí. Mikel y Pablo también dejaron su opinión. ‘Oz: un mundo de fantasía’ (‘Oz, the Great and Powerful’, Sam Raimi, 2013)Soporífera precuela de ‘El mago de Oz’ (‘The Wizard of Oz’, Victor Fleming, 1939) atiborrada de decorados y personajes digitales. Tan taquillera y hueca como ‘Alicia en el país de las maravillas’ (‘Alice in Wonderland’, Tim Burton, 2010). Aquí mi crítica. Podéis leer también las de Mikel, Sergio y Pablo. ‘The Host: La huésped’ (‘The Host’, Andrew Niccol, 2013)Si se la llega a recordar por algo, será por haber perpetrado las historias románticas más bochornosas del siglo. Stephenie Meyer casi arruina a los vampiros con la saga ‘Crepúsculo’ y luego lo intentó con los alienígenas. Una de las mejores comedias involuntarias del año. Tenéis mi crítica, aquí. También podéis leer la de Mikel. ‘The Purge: La noche de las bestias’ (‘The Purge’, James DeMonaco, 2013)Tiene una de las mejores premisas que he visto en una película este año, y algunas ideas muy interesantes, pero resulta desesperante ver cómo los personajes se comportan de manera tan estúpida y caprichosa. Una pena. Podéis leer la opinión de Mikel. ‘R3sacón’ (‘The Hangover. Part III’, Todd Phillips, 2013)La más cara y la más aburrida de la trilogía. Lo único bueno que se puede decir de esta cosa absurda es que intentaron hacer algo diferente. Fracasaron estrepitosamente, pero al menos lo intentaron. Aquí mi crítica. También podéis leer la de Mikel. ‘Asalto al poder’ (‘White House Down’, Roland Emmerich, 2013)La versión blockbuster de ‘Objetivo: La Casa Blanca’ (‘Olympus Has Fallen’, Antoine Fuqua, 2013), una memez aún mayor. Patriotismo barato, comedia imbécil y ruido, mucho ruido. Insufrible. Podéis leer las opiniones de Mikel y Alberto. ‘Thor: El mundo oscuro’ (‘Thor: The Dark World’, Alan Taylor, 2013)Tan aparatosa, mecánica y bobalicona que convierte la primera entrega —lo peor que ha dirigido Kenneth Branagh hasta la fecha— en un espectáculo notable. Lo único que la hace más o menos soportable es el carismático Loki. Y para colmo, a la mitad de la película se lo carg… ups. Bueno, que sale poco. Podéis leer la opinión de Mikel. ‘Turbo’ (David Soren, 2013)Un caracol es fan de la Fórmula 1. Eso para empezar. Es un marginado dentro del mundo de los caracoles y nada le sale bien pero una noche se mete dentro de un coche. Milagro: ahora es la cosa más rápida del planeta. Le salen hasta luces de freno. Y para redondear, le dejan competir en una carrera de Fórmula 1. Demencial. Y lo peor de todo: una pérdida de tiempo. ‘El quinto poder’ (‘The Fifth Estate’, Bill Condon, 2013)Vulgar propaganda anti-WikiLeaks. Ni más ni menos. Sorprende que Benedict Cumberbatch, uno de los actores más solicitados y estimulantes del momento, aceptara participar en este pobre intento de repetir el impacto de ‘La red social’ (‘The Social Network’, David Fincher, 2010). Podéis leer la crítica de Mikel. ‘El Hobbit: La desolación de Smaug’ (‘The Hobbit: The Desolation of Smaug’, Peter Jackson, 2013)La primera era más o menos entretenida, la segunda es un horror. Se le nota mucho más el relleno, la rutina y la falta de ideas, la forzada copia de situaciones y personajes de ‘El señor de los anillos’. Y cuando va a empezar lo verdaderamente interesante… coitus interruptus. Tolkien debe estar revolviéndose en su tumba. Podéis leer las opiniones de Mikel y Sergio. Grandes decepciones:Han sido más de tres pero las más importantes decepciones cinematográficas que me he llevado este año son ‘Pacific Rim’ (Guillermo del Toro, 2013) —el guion parece escritas por un preadolescente que se ha quedado en casa un sábado por la noche—, ‘Elysium’ (Neill Blomkamp, 2013) —otra demostración de cómo un gran presupuesto puede acabar con el ingenio— y ‘El hombre de acero’ (‘Man of Steel’, Zack Snyder, 2013) —caótica y tonta, nunca olvidaré cómo el padre adoptivo de Superman decide que ya ha vivido bastante—. - |
| Placeres culpables: 'Golpe en la pequeña China' de John Carpenter Posted: 29 Dec 2013 02:20 PM PST 'Golpe en la pequeña China' ('Big Trouble in Little China', John Carpenter, 1986) entra de lleno en este especial sobre placeres culpables que en mi caso culminará con una entrega más. Y las razones son más que obvias cuando se revisa esta película una y otra vez. Nos encontramos ante uno de los peores trabajos de John Carpenter como director, y probablemente ante el más ambicioso. Tras el relativo fracaso de 'Starman' (id, 1984) en la que le cayeron comparaciones con su coetáneo Steven Spielberg, se metió de nuevo a trabajar para un gran estudio —la Fox— que le entregó el mayor presupuesto con el que ha trabajado Carpenter hasta la fecha. Los resultados están lejos de los mejores logros de uno de los cineastas más coherentes que ha dado el cine en la actualidad, a pesar de que el director no se prodiga ahora todo lo que quisiéramos. 'Golpe en la pequeña China' se enmarca dentro del grupo de películas más comerciales de Carpenter, compuestas por la floja 'Christine' (id, 1983) y la magnífica historia del hombre de las estrellas —para el que suscribe una de las mejores películas de su director—, la primera uno de los mayores éxitos de su autor, y la segunda no tanto a pesar de una muy merecida nominación al Oscar para Jeff Bridges. Con el film protagonizado por su actor fetiche, Kurt Russell, se esperaba romper taquillas, sobre todo por su aproximación al cine del Rey Midas, pero una mala promoción y una mezcla de géneros quizá no demasiado esperada, no motivaron al público de la época. Con el paso del tiempo, y aun viendo que el film no está exento de fallos, éste se ha convertido en una pieza de culto. Ni tanto ni tan poco. No sé qué tiene esta película, pero es la única de la filmografía de Carpenter que, siendo más bien mala —y ni me atrevería a utilizar dicho adjetivo, pero a nivel de guión la película no aguanta ni el más mínimo análisis—, uno se lo pasa en grande con las aventuras, o desventuras, de Jack Burton, un héroe venido a menos, que bajo el perfil de Russell adquiere una dimensión única por cuanto hablamos del no héroe por excelencia. De carácter solitario, divertido y bravucón, cual protagonista del eurowestern que se prefiera, Burton suma un elemento más a su personalidad que le hace marcar la diferencia: es idiota. Posee un carisma arrollador pero es un patoso que se salva de los peligros a los que se expone de pura suerte. Su única motivación es el dinero que le debe su amigo Wang (Dennis Dun), con quien se meterá en todo un mundo oculto que parece una locura. (From here to the end, Spoilers) Locura es precisamente la palabra que mejor viste una película como ésta. A partir del instante en el que la prometida de Wang es raptada por una siniestra organización, y junto a su amigo Jack decide ir a rescatarla, el film presenta a diestro y siniestro elementos y elementos del enorme catálogo del cine de aventuras y fantasía. Magia negra china es el eje sobre el que giran maldiciones, guerreros invencibles, expertos luchadores de artes marciales —capaces de mantener una lucha a espada mientras vuelan, adelantándose en años y años a Ang Lee y su presentación de dichos elementos al mainstream—, monstruos de la más diversa índole, villanos milenarios que quieren dominar el mundo, y mujeres de ojos verdes dispuestas para el sacrifico. Todo ello en menos de hora y tres cuartos, deprisa y corriendo, pero con cierto tono de cómic muy bien marcado, a lo que ayuda sin duda la espectacular dirección artística de John L. Lloyd, probablemente lo mejor de la cinta. El film está lleno de incongruencias, sobre todo de tipo argumental, en las que la acción debe continuar sólo porque sí y la suspensión de incredulidad es prácticamente ley, sin ella no vamos a ningún lado. Al son de una banda sonora compuesta por el propio director con la ayuda de Alan Howarth, acompañamos a Burton y sus amigos en una aventura que posee ecos del western —de hecho, el guión se escribió pensando en dicho género—, llena de personajes de lo más variopointo, cayendo todos endiabladamente bien a pesar de algunas penosas interpretaciones —la más sangrante, la de Dennis Dun— y de lo ridículo de muchas de sus situaciones. Pero el casi irreverente humor de la propuesta, el nada disimulado cachondeo con el que se presentan a la mayoría de personajes y un ritmo que apenas da tiempo a respirar hacen muy disfrutable una sesión en la que lo bien que se lo debieron pasar todos los implicados traspasa la pantalla. Carpenter quedaría más bien decepcionado por la recepción crítica de su trabajo, haciendo que nunca más quisiese trabajar para un gran estudio —aunque en 1992 volvería a caer en la tentación—, confirmándose de una vez por todas su imagen de director independiente e individualista. Como uno de esos antihéroes del western más crespuscular, Carpenter sigue desencajado en el séptimo arte desde entonces, rindiendo homenaje al noble arte de narrar en imágenes con una mirada totalmente alejada de sus coetáneos, y cuya personalidad parece perderse en la noche cual Jack Burton con su camión tras negarse a dar un beso de despedida a la chica de la película —Kim Cattrall muchos años antes de cierta exitosa serie—, un cliché que Carpenter torea con el mejor de los estilos. - |
| Taquilla española | El hobbit sigue saqueando los cines Posted: 29 Dec 2013 08:36 AM PST Semana extraña en la taquilla española. A priori hay títulos importantes y bastante variedad, y se estrenaron dos películas animadas que deberían haber logrado buenas cifras, pero por alguna razón, la recaudación ha bajado. Será que el espectador prefiere el calor del hogar, y quizá la compañía de la familia, para ver películas en estas fechas navideñas —recordad que tenemos abierta una encuesta sobre sobre el tema—. Así las cosas, el mediocre espectáculo en 3D de ‘El Hobbit: La desolación de Smaug’ (‘The Hobbit: The Desolation of Smaug’, Peter Jackson, 2013) sigue en el puesto más alto del box office nacional; sus cifras han caído en un 48%, lo que demuestra que ya no hay tanto interés como cuando se estrenó la primera parte, pero ya ha superado los nueve millones de euros, lo que sin duda es un éxito. Imagino que los fans del hobbit estarán contentos de que Jackson y compañía sean un poco más ricos. Solo se pueden calificar de decepcionantes los resultados de ‘Lluvia de albóndigas 2’ (‘Cloudy with a Chance of Meatballs 2’, Cody Cameron y Kris Pearn, 2013) y ‘Futbolín’ (Juan José Campanella, 2013). La primera se tiene que conformar con la tercera plaza y un flojo promedio de 1.526€ por sala mientras que la segunda ha sido un fracaso: 57.877 espectadores en 403 cines, con un promedio de 901€. Otra novedad que también ha cosechado malas cifras es el documental ‘Justin Bieber´s Believe’ (Jon M. Chu, 2013), que solo sumó 116.047 euros en 110 pantallas —1.055€ de media—. Parece que no hay tantas “beliebers” como se pensaba. Datos | Notas de cine y Otras esquinas - |
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