Trailers y Estrenos |
- 'El hobbit: La desolación de Smaug', la película
- 'Le week-end', siempre nos quedará París
- 'Carrie', sangre y destrucción
- 'A propósito de Llewyn Davis', tráiler definitivo de lo nuevo de los hermanos Coen
- Añorando estrenos: 'Crónica familiar' de Valerio Zurlini
- Predisposición
| 'El hobbit: La desolación de Smaug', la película Posted: 06 Dec 2013 08:15 AM PST ‘El hobbit: Un viaje inesperado‘ (‘The Hobbit: An Unexpected Journey’, Peter Jackson, 2012) llegó a los cines casi una década después del estreno de la última entrega de la trilogía de ‘El señor de los anillos‘. Nadie dudaba de sus posibilidades de triunfar en la taquilla, aunque sí de igualar los números de la ilustre trilogía que también tomaba como base una novela de J. R. R. Tolkien. Eran miedos infundados, ya que únicamente se quedó por debajo de lo conseguido ‘El retorno del rey‘ (‘The Lord of the Rings: The Return of the King’, Peter Jackson, 2003) y sus casi 1120 millones recaudados, lo que la convierten aún hoy en la séptima película más taquillera de todos los tiempos —‘El hobbit: Un viaje inesperado’ ocupa actualmente la decimosexta posición con 1.017 millones de dólares—. Un año después nos llega ‘El hobbit: La desolación de Smaug‘ (‘The Hobbit: The Desolation of Smaug’, Peter Jackson, 2013), segunda entrega de esta nueva trilogía que tiene la difícil empresa de superar la recaudación obtenida por ‘El hobbit: Un viaje inesperado’. Más sencillo lo tendrá en el plano artístico, ya que su predecesora apenas consiguió un 65% de críticas positivas en Rotten Tomatoes, unas cifras muy alejadas de las logradas por la trilogía de ‘El señor de los anillos’, donde todas ellas superan el 90%. El próximo 13 de diciembre lo descubriremos. SinopsisTras sobrevivir al inicio de su inesperado viaje, la Compañía sigue hacia el este y se encuentra por el camino con Beorn, el cambiador de piel, y con un enjambre de Arañas gigantes en el peligroso monte Mirkwood. Tras evitar que los Elfos del Bosque los capturen, los Enanos prosiguen su viaje hacia Ciudad del Lago, y finalmente llegan a la Montaña Solitaria, donde tienen que enfrentarse al mayor de los peligros, una criatura más terrorífica que cualquier otra: el dragón Smaug. El directorPeter Jackson nació en Nueva Zelanda el 31 de octubre de 1961 y aprendió a trabajar en el mundo del cine por su cuenta, aunque tras dejar la escuela a los 16 trabajó durante siete años en el mundo de la fotografía para conseguir el dinero suficiente para dar forma a su primera película. El rodaje de ‘Mal gusto‘ (‘Bad Taste’, 1987) se alargó durante varios años —empezó siendo un corto, pero acabó convirtiéndose en un largometraje—, pero esa simpática comedia gore acabó consiguiendo la suficiente trascendencia como para que Jackson recibiese incluso ofertas de Hollywood para rodar una nueva entrega de la saga ‘Pesadilla en Elm Street‘. La cosa no prosperó y acabó rodando otras dos producciones similares a ‘Mal gusto’, la paródica ‘El delirante mundo de los Feebles‘ (‘Meet the Feebles’, 1989) y la tan excesiva como divertida ‘Braindead, tu madre se ha comido a su perro‘ (‘Braindead’, 1992), cinta que a punto estuvo de ser una coproducción con España. La carrera de Jackson dio un giro radical gracias a ‘Criaturas celestiales‘ (‘Heavenly Creatures’, 1994), una cinta en la que demostró una gran sensibilidad a la hora de abordar un escabroso caso real, lo cual se vio recompensado con una nominación al Oscar de mejor guión original. Menos suerte tendría con ‘Agárrame esos fantasmas‘ (‘The Frighteners’, 1996), ya que la película protagonizada por Michael J. Fox fue un sonado fracaso comercial que puso en duda las posibilidades de Peter Jackson en Hollywood. Sin embargo, Jackson recibió más facilidades de las esperadas para cumplir uno de sus grandes sueños: Adaptar cinematográficamente ‘El señor de los anillos’, la novela de J. R. R. Tolkien que tanto le había marcado durante su adolescencia. Eso sí, menos mal que no acabó produciéndola Miramax, que quería comprimirlo todo en una sola película. Poco hay que comentar sobre el fenomenal éxito crítico y económico de la trilogía de los anillos, obra que dio total libertad a Jackson a la hora de elegir su siguiente proyecto, algo que aprovechó para resarcirse por su primera tentativa fallida para rodar una nueva versión de la mítica ‘King Kong‘ (Merian C. Cooper y Ernest B. Schoedsack, 1933). Este remake acabó siendo un modesto éxito comercial —cierto que recaudó 550 millones de dólares, pero es que, sin contar la inversión publicitaria, había costado 207—, lo cual llegó a su director a apostar por una producción más pequeña, la adaptación cinematográfica de la novela ‘Desde mi cielo‘ a la que directamente podemos calificar como un fracaso económico al haber recaudado únicamente 93 millones de dólares cuando costó 65 hacerla. El repartoEl británico Martin Freeman siempre fue la primera opción para dar vida a Bilbo Baggins, el gran protagonista de ‘El hobbit’. Freeman debutó como actor en la pequeña pantalla en 1997, teniendo que esperar tres años para dar el salto al cine con una pequeña aparición en ‘The Low Down‘ (Jamie Thraves, 2000). Poco a poco fue convirtiéndose en un rostro conocido para el gran público gracias a su presencia en ‘The Office‘ (Varios, 2001-2003), ‘Love Actually‘ (Richard Curtis, 2003) o ‘Guía del autoestopista galáctico‘ (‘The Hitchhiker’s Guide to the Galaxy’, Garth Jennings, 2005), aunque fue su fichaje como Watson en la televisiva ‘Sherlock‘ (Varios, 2010-En emisión) lo que disparó su popularidad, la cual no ha dejado de crecer desde entonces. Son muchos los protagonistas de ‘El señor de los anillos’ que reaparecen en esta nueva trilogía. A algunos como Ian Holm, Cate Blanchett, Elijah Wood, Hugo Weaving, Christopher Lee y Andy Serkis ya pudimos verlos —u oírlos— en ‘El hobbit: Un viaje inesperado’ y otros como Orlando Bloom reaparecerán en esta segunda entrega, pero es Gandalf el personaje que mejor funciona como nexo entre ambas sagas. Interpretado por el veterano Ian McKellen, prestigioso actor inglés que aún no entiendo cómo es posible que no tenga un Oscar en su casa y al que unos meses volveremos a ver dando vida a Magneto en ‘X-Men: Días del futuro pasado‘ (‘X-Men: Days of Future Past’, Bryan Singer, 2014), el otro rol por el que es principalmente recordado por los aficionados al cine. El extenso reparto de 'El hobbit: La desolación de Smaug' se completa con rostros que ya aparecieron en la primera entrega como los de Richard Armitage, Mark Hadlow, Jed Brophy, Adam Brown, Peter Hambleton, John Callen, Aidan Turner, Dean O'Gorman, James Nesbitt, William Kircher, Stephen Hunter, Ken Stott, Graham McTavish o Sylvester McCoy y nuevas adiciones como las de Evangeline Lilly, Lee Pace, Stephen Fry, Luke Evans, Mikael Persbrandt o Benedict Cumberbatch prestando su voz al temible dragón Smaug. Todos los vídeos de ‘El hobbit: La desolación de Smaug’
Imágenes del rodaje
Todos los carteles de la película - |
| 'Le week-end', siempre nos quedará París Posted: 06 Dec 2013 04:12 AM PST Roger Michell es otro de esos directores británicos a los que se le dan como nadie la comedia romántica. No hay más que repasar su filmografía para toparse de golpe con ‘Notting Hill’ (id, 1999), que aunque muchos no lo queráis aceptar es un clásico moderno del género. Ahora, Michell llega con ‘Le week-end’, presentada en la sección oficial del pasado Festival de Cine de San Sebastián y que, aunque no pasará a recibir el nombre de ‘clásico moderno’, cabe destacar de ella muchísimas cosas de ella. En ‘Le week-end’ nos enfrentamos a la crisis matrimonial de Nick y Meg, dos profesores británicos con su vida ya resuelta. Se despiertan cada mañana ahogados por una rutina asfixiante y un trabajo que nunca irá a más. Por ello deciden tomar una decisión de hacer un viaje exprés a la ciudad del amor, París, donde pasaron su luna de miel hace 30 años. Con sus hijos ya independizados, su relación está estancada y el objetivo del viaje es recordar por qué se enamoraron. Aunque no todo sale como ellos planean y los diferentes obstáculos que se encuentran les hacen darse cuenta de que su relación está más deteriorada de lo que ellos imaginaban y poco a poco descubrirán un lado oculto en toda relación sentimental. ‘Le week-end’, siempre nos quedará ParísUna vez más, París se convierte en el destino romántico de una pareja en sus intentos de hacer arder de nuevo la llama de la pasión y el amor en su relación. Una película más sobre parejas maduras que añadir a esta tendencia que ha ido aflorando poco a poco en el cine birtánico y que se caracterizan por su elegancia, buen gusto y sentido del humor con aires de nostalgia (veánse ‘El Cuarteto’ de Dustin Hoffman o ‘El éxotico hotel Marigold’ de John Madden). ‘Le Week-end’ es precisamente eso, una comedia elegante y nostálgica sobre el amor maduro sobre una pareja que regresa a París, la ciudad donde pasó su luna de miel y que —y salvando las distancias, ¡ojo!— puede llegar a recordarnos a Jesse y Céline, de la trilogía ‘Antes de…’ de Richard Linklater. Sus personajes, como los de Linklater, están muy bien escritos y no se basan en diálogos evidentes para contarnos su historia, si no que lo hace de una forma sútil, equilibrada y bien ligada para que el espectador salga del cine conociendo a la perfección el pasado y el presente de esta pareja de profesores maduros. Roger Michell rueda con una elegancia digna de la ciudad en la que sitúa su historia. Sus elecciones estéticas y visuales, y en algún momento narrativas, hacen clara referencia a los años dorados de la Novelle Vague francesa y su aire nostálgico —su referencia directa a ‘Bande à part’ (Jean-Luc Godard, 1964) es lo mejor de la cinta y el resumen perfecto de lo que nos quiere contar—. Una pena que, en lo que a la trama se refiere, termine haciéndose pesada por su repetición de estructura dentro de la cinta y la utilización de giros forzados y evidentes en su intento de alejarse un poco de ser una adaptación moderna —y británica— del espíritu del movimiento cinematográfico francés. Una pareja con claseAunque no será ningún éxito en taquilla, ‘Le Week-end’ conseguirá agradar a muchos por su tono de comedia amable y nostálgica, y sin necesidad de que esos ‘muchos’ sea únicamente un público maduro que puede sentirse identificado con la película. A pesar de los fallos en su trama, ‘Le Week-end’ y la exquisitez con la que está rodada, París, el insoportable personaje interpretado por Jeff Goldblum y su homenaje a la cinta de Godard, hacen que sea una más que buena elección de cine para el fin de semana. - |
| 'Carrie', sangre y destrucción Posted: 06 Dec 2013 02:02 AM PST Hay muchas formas de crear ciertas polémicas alrededor de una película, ya sea para captar el interés del público —el uso de escenas pornográficas en 'Nymphomaniac' (Lars von Trier, 2013)— o porque alguien debe haber interesado en crear mala prensa alrededor de la misma —la multitud de negativos rumores previos al estreno en los casos de 'Guerra Mundial Z' ('World War Z', Marc Forster, 2013) o 'El llanero solitario‘ ('The Lone Ranger', Gore Verbinski, 2013)—. Sin embargo, hay películas cuya mera existencia ya es motivo de controversia, algo muy común cuando hablamos de una nueva versión de una cinta de cierto prestigio. ¿Cuántas veces hemos oído de un remake que es peor que la película original sin entrar en profundidad en los motivos? Está claro que cuando se trata de la nueva adaptación de una novela hay más manga ancha en este punto y, según el caso, se alude a la particular visión de la obra que pueda imprimir su director a la misma. Eso sí, esto no sucede en todos los casos y daba la sensación de que la gran mayoría del público se oponía a la existencia de 'Carrie' (Kimberly Peirce, 2013), cinta que ya contó con una notable versión cinematográfica en 1976 de la mano de Brian De Palma. Una vez vista, puedo deciros que no es una película recomendable, pero tampoco una que merezca ser completamente despreciada. 'Carrie', el remakeDejando de lado el peculiar punto de vista adoptado por el original literario de Stephen King, siempre me pareció que la adaptación de Brian De Palma era bastante fiel, contando también con el peculiar estilo del director de 'Atrapado por su pasado' ('Carlito's Way', 1993) —aún hoy su mejor película y me da que jamás logrará superarla— y un trabajo magistral por parte de Sissy Spacek y Piper Laurie sentaban las bases para una buena película, pero para nada una obra intocable o que sea imposible de superar. Eso sí, haría falta una alineación de talento bastante singular para que eso pudiera pasar y, por desgracia, no ha sucedido en el caso que nos ocupa. Nunca he sentido un gran interés hacia el cine de Kimberly Peirce, por lo que no me cuesta confesar que no sentía un gran interés en el tono que podría darle a 'Carrie'. Sea resultado de ello o no, lo cierto es que su visión personal de la novela de Stephen King no aporta grandes novedades que justifiquen esta relectura de una obra basada en un tema tan delicado como el bullying, algo perfectamente vigente a día de hoy y que se prestaba a que, por ejemplo, la evidente evolución tecnológica jugase un papel fundamental. Es un detalle relativamente menor, pero lo cierto es que Internet y las nuevas tecnologías juegan un papel completamente residual y el hecho de trasladar la acción a la actualidad es algo que aporta bastante poco. También es evidente que vivimos en una sociedad donde existe una liberación sexual mucho mayor que en 1976 y el hecho de que estemos ante una cinta calificada R en Estados Unidos invitaba a pensar en una posible indagación en la relación entre los poderes de la protagonista y su despertar sexual. Es ahí donde surge la principal disyuntiva en lo referente a la contratación de Chloë Grace Moretz, una actriz de mucho talento —ojalá no tardemos en verla en una comedia, que sus apariciones en '30 Rock' (Varios, 2006-2013) fueron hilarantes— pero con un físico muy discutible para conseguir resultar creíble en un papel como el de Carrie White, ya que cuesta concebir que pueda ser una inadaptada. Moretz da lo mejor de sí misma para que intentemos pasar por alto ese detalle, pero ni siquiera así consigue igualar la portentosa actuación de Spacek, quien demostró una habilidad sin igual para transmitir sensaciones utilizando únicamente su expresión facial. Escenas como la humillación en la ducha o la mítica escena del baile de fin de curso pierden fuerza como consecuencia de ello —en especial en el caso de la segunda, pero ya entraré en ello más adelante— y es cierto que consigue cierta química malsana con el personaje de su madre, pero ésta pierde poder intimidatorio y sólo la encomiable actuación de Julianne Moore llevando al límite su fanatismo religioso –-acojona sobre todo en la escena en la que tiene que salir de un armario— consigue que el interés no decaiga, pero no que su mítico enfrentamiento final mantenga la capacidad de impacto que tenía en la cinta de Brian De Palma. Sangre y destrucciónBuscar un culpable específico de los principales males de una película siempre es aventurarse quizá en exceso, pero tengo claro que el trabajo de dirección de Peirce es el principal mal que contamina al resto de aspectos de 'Carrie', ya que carece de garra, creatividad o personalidad, pues casi podríamos hablar de una puesta en escena propia de un telefilm del montón. Solamente cuando llega la hora de explayarse en la sangre y la destrucción parece que la directora de 'Boys Don't Cry' (1999) muestra un mayor interés en lo que está sucediendo, pero ni siquiera ahí logra salir de la mediocridad. Tomemos como ejemplo la escena del baile de graduación, en la cual Brian De Palma hacía uso de multitud de detalles —el colorido de la fotografía, el uso de la pantalla dividida y breves flashbacks, etc.— para dar vía libre a una orgía de destrucción en la que nada ni nadie estaba a salvo. Pues bien, en 'Carrie' no hay lugar para las fantasías mentales por parte de la protagonista y todo es más directo y políticamente correcto, pues llega a hacerse una clara distinción entre los que se portaron mal con Carrie y los que no, dejando así claro que está actuando por su propia voluntad y que es un monstruo por mucho que quieran redimirla después. Eso sí, con toda la sangre posible. Por lo demás, la relectura temática del guión de Lawrence D. Cohen y Roberto Aguirre-Sacasa tampoco aporta grandes elementos de interés —lo intentan, pero no van más allá de lo meramente superficial— y el resto del reparto cae de lleno en el peligroso territorio de lo anodino —y sí, incluyo aquí a Judy Greer—, es decir, no es que lo hagan mal, pero sí que transmiten la sensación de que podrían ser sustituidos por otros intérpretes y en ningún caso nos percataríamos de su ausencia. No tengo claro que esta nueva 'Carrie' ofrezca algo por la que realmente merezca la pena su existencia, pero tampoco es una película insultante o que merezca ser despachada con prisas y mala gana. Es obvio que el buen hacer de sus dos protagonistas es lo más jugoso de una cinta en la que aquí y allá encontramos pequeños y efímeros detalles de interés, pero que en ningún momento llegan a cuajar como parte de un todo interesante. El olvidable trabajo de Peirce tampoco ayuda demasiado y por lo demás estamos ante una intrascendente variante que se aleja demasiado poco de la versión de 1976 y que tampoco triunfa en su intento de poner al día los temas tratados allí y en el original literario de Stephen King. - |
| 'A propósito de Llewyn Davis', tráiler definitivo de lo nuevo de los hermanos Coen Posted: 05 Dec 2013 04:54 PM PST Hace ya casi un año que vimos el primer avance de ‘A propósito de Llewyn Davis’ (‘Inside Llewyn Davis’, 2013), el último y esperado trabajo de los imprescindibles hermanos Coen. Hoy, por refrescar las expectativas, y porque el vídeo es una gozada, os dejo un nuevo tráiler en versión original de una película que ganó el Gran Premio del Jurado en Cannes 2013 y se estrenará en España el próximo 3 de enero. Regalazo de reyes. Oscar Isaac, cada vez más activo y mejor valorado, encarna al protagonista, Llewyn Davis, quien guitarra en mano se enfrenta a un duro invierno y a una serie de obstáculos aparentemente insuperables, algunos creados por él mismo… Sobreviviendo por generosidad de amigos y extraños, y trabajando donde puede, las desventuras de Llewyn le conducen a una odisea desde los cafés del Village hasta un club vacío en Chicago, con la esperanza de realizar una prueba para algún magnate de la música. Y le acompaña un gato rubio, que da calor y suerte. Carey Mulligan, Justin Timberlake, Garrett Hedlund, John Goodman, Jeanine Serralles, Adam Driver Y F. Murray Abraham completan el reparto del film, escrito y dirigido por Joel y Ethan Coen, basándose en ‘The Mayor of MacDougal Street’, un libro de memorias escrito por Dave Van Ronk sobre el auge de la música folk en Nueva York durante los años 60 del siglo XX. A continuación os dejo el tráiler español. Maldito doblaje… - |
| Añorando estrenos: 'Crónica familiar' de Valerio Zurlini Posted: 05 Dec 2013 11:40 AM PST Valerio Zurlini es el director que probablemente mejor ha retratado en el cine la melancolía, ese sentimiento tan poderosamente terrible, capaz de ahogar o resucitar una vida. Es una pena que a nivel popular el cine de Zurlini no sea tan conocido como otros directores coetáneos suyos —póngase aquí el nombre del director, o directores, a gusto del consumidor; permitidme ayuda: Leone, Fellini, Antonioni, Pasolini… frenadme que voy cuesta abajo—, aunque la crítica sí le haya reconocido como uno de los mejores y más interesantes directores italianos que han existido. Añadiría que tal valoración debería extenderse al resto de países. Auténtico poeta de la imagen y narrador sin parangón hizo algo que se dice mucho pero a la hora de la práctica no se ve: la película es de todos. La autoría de ‘Crónica familiar’ (‘Cronaca Familiare’, Valerio Zurlini, 1962) está firmada en sus títulos de crédito por todo el equipo técnico y artístico. Un detalle que honra a Zurlini que para la ocasión, y tras su mítica ‘La chica de la maleta’ (‘La ragazza con la valigia’, 1961), adapta la obra de Vasco Patrolini, quien también participa en el guión. El film ganó el León de Oro en el Festival de Venecia en 1962, junto con ‘La infancia de Iván’ (‘Ivanovo detstvo’, Andrei Tarkovsky, 1962), un premio que en su propio país le hizo justicia a un director descubierto por Petrio Germi cuando vio uno de sus cortometrajes —en Italia existía la costumbre de proyectar siempre uno en los cines antes de cada película— y fue en cierto modo su impulsor dentro de la cinematografía italiana. ‘Crónica familiar’ es uno de esos milagros que unen en armonía narrativa literaria y cinematográfica. Una obra maestra tan dolorosa por su belleza que, aviso, si no se tiene el ánimo adecuado su visionado puede ser realmente difícil de soportar. (From here to the end, Spoilers) ‘Crónica familiar’ está narrada en flashback. Marcello Mastrioanni da vida a Enrico, un escritor que en la Italia de 1945 recibe una llamada que espera desde hace tiempo, la noticia del fallecimiento de su hermano Lorenzo —un joven Jacques Perrin, actor al que al aficionado recordará por aguantar entre lágrimas el mayor desfile de besos jamás visto en la parte final de cierta película de Giuseppe Tornatore—, será entonces cuando con una gran tristeza, que impregna cada plano de la película, Enrico recordará algunas de las partes más importantes de su vida, separado de su familia con el paso de los años, en un retrato desolador hasta la médula que capta la pobreza de un país sometido al fascismo y una incipiente dictadura. Hay que anotar que Zurlini luchó contra la invasión nazi de Italia, y la ideología de su película está clara, siendo en ese punto aún más humilde al no suponer la misma ningún panfleto pudiendo haber cargado las tintas en ese aspecto. La historia de ‘Crónica familiar’ es la historia de una familia descompuesta por razones de pobreza, y resulta impresionante, imaginativo y muy realista —dejando a un lado la contienda bélica, este film es terriblemente actual en muchos de sus puntos al navegar sobre una crisis demoledora— que los miembros de la familia que tiene contacto son dos hermanos separados y educados en muy diferentes ambientes y la abuela de ambos, internada en un asilo por no poder mantenerla Enrico. Lorenzo, que al nacer fue entregado al mayordomo de una baronesa y educado en la abundancia, regresa junto a su hermano porque ha de enfrentarse a la dura vida él sólo, algo para lo que no está en absoluto preparado. La relación entre los dos hermanos será el hilo argumental sobre el que avanza una película llena de silencios bañados por la imponente música de Goffredo Petrassi, que capta a la perfección las intenciones de Zurlini, siendo musicalmente nostálgico y conmovedor. La casi continua voz en off, que lanza disertaciones sobre el amor —el instante en el que se asegura que el amor verdadero es para los pobres es de una densidad que casi es obligado un respiro en esa parte—, los recuerdos, el amor fraterno y entre hermanos, acentúa el carácter literario de la historia, y Zurlini eleva la experiencia a algo puramente cinematográfico con una puesta en escena que recuerda en algunos planos al mismísimo Carl Theodore Dreyer por la composición y los espacios escénicos a la par que realiza sutiles y largos travellings creando un dinamismo rítmico acorde con lo que muestra, la mayor parte del tiempo calles vacías en las que los solitarios protagonistas ahogan su triste existencia. ‘Crónica familiar’ no es una película fácil, no hace concesiones, su extrema dureza es relatada con una extraña y fascinante mezcla de sequedad y dulzura que además de transmitir invita a la reflexión, aunque para ello haya que pasar por el dolor. Podría enumerar varias secuencias que se quedan grabadas en la memoria, como el desgarrador final sin que la película vuelva al presente y se hacen alusiones de carácter religioso como última medida desesperada, pero prefiero pararme en las dos visitas que los hermanos hacen a su perspicaz abuela en el asilo, lleno de más soledad aún que la vida en el exterior. El instante en el que se despide en silencio de los dos nietos —la tercera foto— tras haber pronunciado una de las mejores frases de diálogo del film —“yo ya he terminado en esta comedia“— es de una emoción tan desgarradora que a uno le altera por dentro porque sabe lo que le espera a esa mujer, del mismo modo sucede cuando ella le da dinero a su nieto sabiendo de las necesidades económicas de aquél —atención a la elipsis, absolutamente magistral, que Zurlini hace a partir de ese detalle de guión cuando recoge las pertenencias de su abuela ya fallecida y Enrico reúne las pocas monedas que ella tenía en posesión—. Es la muerte de ese personaje secundario, tan vital, la que vaticina, o representa, la muerte de un país dañado, de una época y el triste destino de uno de los dos hermanos como augurio inevitable a una relación imposible entre dos hombres, de la misma sangre, que no tienen a nadie más en el mundo. Zurlini es despiadado, y también sincero, enlazando como si de un bucle temporal se tratase —el paso del tiempo siempre presente en su cine, o más bien la añoranza de un tiempo pasado— el desenlace de la película con el principio. Enrico siempre estará solo y quiere recordar a su hermano vivo en un acto tan egoísta como lógico. Volveremos a hablar de Zurlini en breve. - |
| Posted: 05 Dec 2013 09:02 AM PST
Por supuesto, esto ha ido cambiando con el tiempo. Sorprendentemente, no solamente he empezado a valorar algunas ventajas de la apetencia sino también a darme cuenta de lo importante que es la predisposición para ver (o leer) cualquier cosa. Digo predisposición seguramente porque no creo que en ella interfiera solamente la apetencia – o si lo hace, lo hace de un modo más concreto. Voy a tratar de explicarme. Hace un par de años, como bien recordaba una comentarista en un hilo de respuestas, dije más o menos que Ingmar Bergman era un guionista maravilloso y un gran director solamente a veces. Naturalmente, ya no pienso igual. Pero no es que pretenda justificar mis opiniones de entonces mediante el relato de una inmadurez que ahora ha sido presuntamente revocada, más bien pretendo hacer hincapie en cómo de importante es aceptar las limitaciones. Había visto bastantes películas de Bergman, leído con atención lo que muchos de sus vindicadores habían escrito y había admirado y respetado muchos de sus trabajos, pero sin embargo, sus películas no se contaban entre lo más importante de mi vida cinéfila. No extraía de sus dramas de pareja o de los tormentos de frustración personal lección alguna, y a ratos me parecía demasiado extremo (En sus simbolismos, dilemas metafísicos). Ciertamente, no estaba preparado para él, y no estoy seguro de que ahora lo esté, pero al menos tengo la predisposición para ello. Pese a que pensaba que era una tontería sin importancia, el viejo dicho de “hay un libro para cada edad” es también bastante cierto. Naturalmente, esto que digo puede ser malinterpretado, erróneamente visto como una apología de la instrucción universal y no creo que sea eso lo que pretendo decir. La edad es algo estrictamente personal – en ella influyen nuestras circunstancias, nuestros puntos de vista que interaccionan con otros de una determinada manera y dando a conocer una determinada perspectiva. Nada de lo que digo resultará ajeno a los lectores de Ortega y Gasset. Uno puede tener veinticinco y haber tenido una dosis de sufrimiento, experiencia y madurez forzadas por la vida que alguien dos décadas mayor no tenga. O al revés. O incluso uno puede tener veinticinco y no haber aprendido nada, precisamente, de las dosis de ese sufrimiento. O no serle útil, curiosamente, obras que lo expliquen e iluminen. Así de espesa es la cosa. Precisamente una dificultad añadida de la cultura es que uno puede estar preparado para Bergman a los veintipico y otro a los cincuenta y nada hay de malo en ello: hay vidas, maneras en las que uno ha aprendido, digerido y mostrado interés por ciertos aspectos de la existencia o del arte y sus formas. Nada más. Por el contrario, podría alguien entender de lo que digo que, en aras de que hay una edad para todo, podemos justificar la conformidad, las fórmulas gastadas y hasta los más elementales vehículos fílmicos porque a fin de cuentas ese ese el deseo de la mayoría. Tampoco me refiero a eso. Pero si que manifiesto una cierta reserva por parte de quien está convencido de que debe decirle a la gente la película lo que hay que ver o leer. Para mi son de gran utilidad los críticos exigentes, aquellos que cuentan con perspectiva histórica y capacidad de análisis fuera de lo común, pero son de utilidad en la medida en que sirven de necesaria, útil e imprescindible guía en un panorama cultural sobreabundante y cargado de halagos e hipérboles por todo producto cultural. El asunto es que no todas las recomendaciones deben ser rápida o ligeramente digeridas. Para ver a Bergman, he necesitado tiempo, no ya para pensar sino para verlo a solas, desapegado de cualquier otra tradición fílmica y bastante escéptico con mis concepciones estéticas del cine (basadas en un apreciación del manierismo que nada decía sobre la capacidad del cine para desplegar pensamiento). Porque también la mirada necesita entrenamiento, descanso, paciencia. En un mundo de imágenes, precisamente sostener una – o cultivar su aprecio – se presenta como la más excitante de las aventuras. - |
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