Trailers y Estrenos |
- 'Madrid, 1987', la visita al maestro
- Joan Fontaine nos ha dejado
- Ed Helms protagonizará el remake de 'Agárralo como puedas'
- 'El Caballero Oscuro' en su laberinto
- Taquilla USA: El retorno del hobbit
- Peter O'Toole (1932-2013)
- Joe Wright dirigirá una nueva versión de 'Peter Pan'
- 'El hobbit' vendida honestamente, la imagen de la semana
- 42º FICC | Cine, Europa y Diamantes
- La secuela de 'The Purge: La noche de las bestias' ya tiene protagonista
- Robert Zemeckis: 'Polar Express', parque de atracciones
| 'Madrid, 1987', la visita al maestro Posted: 16 Dec 2013 08:08 AM PST
La sexta película de David Trueba es también la mejor de todas cuantas ha rodado, y la que no solamente saca mejor partido a sus excesos y defectos, sino que además los acoraza, los convierte en virtudes, manteniendo un diálogo fascinante con toda su obra – literaria y periodística – y convirtiéndose en una de las películas españolas recientes más fascinantes, recomendables e íntimas jamás rodadas. Juzgo imprescindible el documental ‘La silla de Fernando’ (id, 2006), la película anterior de su director, tras ver esta por varias razones. No solamente porque Sacristán tome y cite alguna de sus ocurrencias, propias del que fue una de las fuerzas creativas más versátiles del cine y el teatro españoles, sino porque también demuestra que Trueba quiere dialogar con una generación que le precede y a la que en muchos aspectos. Entiendo perfectamente, en ese aspecto, la crítica negativa que hizo mi compañero Mikel. El juego de caracterizaciones de Trueba se basa en ver quien toma la palabra, y hay un alarde literario en la caracterización, algo que por vez primera su director consigue con total verosimilitud, seguramente porque ambos personajes sean también muy conscientes de sus mentiras y porque el guión sepa justificar su actitud y hasta sus alardes. Yo, en cambio, juzgo esta película como un fascinante diálogo con el pasado. Un inmenso, torrencial y generoso José Sacristán se demuestra uno de nuestros más gráciles interpretes, recitando cada línea con distintos matices, yendo de un escritor seguro de si mismo a un frágil y espectral hombre consciente de sus logros. Su manera de moverse por la pantalla es colosal; su manera de hacer de su personaje un ser humano es un auténtico prodigio. El personaje de Sacristán es, como el propio título, evocador de un tiempo que se ha marchado. Es obvio que a simple vista es un trasunto de aquel gran escritor de columnas al que muchos llamaron escritor sin género, pero que si lo tuvo, precisamente, el género de los periódicos. Me refiero, claro está, a Francisco Umbral quien, como este Miguel Batalla, también escribía en un seudónimo y consciente de las peligrosas mieles de su éxito. Pero Batalla es también todos los otros hombres y maestros que han existido, y esta es una conjetura, en la vida de Trueba, por eso hay citas de Fernando Fernán Gómez y Rafael Azcona entre las cosas que suelta, de modo altisonante y sabidamente brillante, el protagonista, también de su filosofía. Maria Valverde, una actriz de probada solvencia, demuestra madurez y tiene un rol bastante distinto a los trabajos en vehículos juveniles. Aquí tiene el de una post-adolescente, en apariencia dispuesta, lolitesca, empática y hasta exageradamente generosa, pero que oculta un lado más interesante de lo que parece. Porque la definición sencilla de los caracteres (Cinismo contra juventud) no es tal, en realidad. Lo que hay es en anhelo y rabia. El anhelo de ser joven y la rabia de no ser tomado en serio. Dialogan, y cuando Valverde nos descubre hasta qué punto es ella quien ha decidido prácticamente todo y es ella quien, en realidad, es la que hace el esfuerzo – el de aguantar los iniciales discursos del viejo, además de ofrecerle deseo, unas manos, una contrapartida – y solamente al final entendemos su posición. A los acordes de su canción, se marcha. Trueba deja miles de audacias estilísticas – esta es su película mejor dirigida – para el recuerdo, pero la invención de una película, bajo la mirada fija de una pared con el marco vacío de un cuadro adornándola me parece de un lirismo inaudito para el cineasta. Es, ya lo he dicho, la mejor película de su director. También una historia de descubrimiento, pero no de lo que el espectador o espectadora supone. Este es otro de sus formidables hallazgos. Hay que verla. - |
| Posted: 16 Dec 2013 08:08 AM PST Que no te moleste saber de mí durante unas horas cuando a mí no me ha molestado saber de ti durante toda mi vida Lisa Bredle se ha ido, o lo que es lo mismo, Joan Fontaine ha fallecido. La veterana actriz falleció el día de ayer, cuando aún asimilábamos la pérdida de Peter O’Toole, en Carmel por causas naturales. Tenía 96 años. El cinéfilo reconocerá enseguida que la frase empleada al inicio, demoledora como pocas, no pertenece a esa obra maestra entre las obras maestras titulada ‘Carta de una desconocida’ (‘Letter From a Unknowoman’, Max Ophüls, 1949) —próximamente en cierto especial—, sino a la inmortal novela de Stephen Zweig. En cualquier caso es una frase que siempre viene a mi memoria cuando pienso en Joan Fontaine y la cantidad de buen cine que me hizo disfrutar de niño, adolescente y adulto. La primera vez que la vi fue en ‘Rebeca’ (‘Rebecca’, Alfred Hitchcock, 1940), por la que obtuvo su primera nominación al Oscar, con toda justicia merecida, pero le fue arrebatado por Ginger Rogers. Fue al año siguiente cuando la actriz, natural de Japón, se hizo con la dorada estatuilla por un nuevo trabajo a las órdenes del mago del suspense en ‘Sospecha’ (‘Suspicion’, 1941), logrando ganar a su hermana, Olivia de Havilland que estaba nominada por ‘Si no amaneciera’ (‘Hold Back the Dawn’, Mitchell Leisen, 1941). Ambas hermanas se odiaron toda su vida y compitieron siempre por los papeles más importantes en la época dorada de Hollywood. La actriz se especializó sobre todo en personajes frágiles y tímidos, como lo demuestran sus papeles en ‘El bígamo’ (‘The Bigamist’, Ida Lupino, 1953), ‘Más allá de la duda’ (‘Beyond a Reasonable Doubt’, Fritz Lang, 1956), ‘Nacida para el mal’ (‘Born to be Bad’, Nicholas Ray, 1950) e incluso ‘Mujeres culpables’ (‘Until They Sail’, Robert Wise, 1957). Adiós a la más delicada de las actrices. - |
| Ed Helms protagonizará el remake de 'Agárralo como puedas' Posted: 16 Dec 2013 07:51 AM PST Seguimos con los remakes. Que algunos son interesantes, y hasta los hay que superan al film original, pero la mayoría son lamentables esfuerzos por hacer dinero de la manera más vaga posible. Ejecutivos de Paramount Pictures han “pensado” que ‘Agárralo como puedas’ (‘The Naked Gun: From the Files of Police Squad!’, David Zucker, 1988) era muy vieja y necesitaba una nueva versión para el público actual. Así que el estudio ha fichado a uno de los cómicos de moda en Hollywood, Ed Helms, para que protagonice un remake de la descacharrante película protagonizada por Leslie Nielsen. ¿Podrá Helms hacer olvidar a Nielsen? Ni de coña. ¿Había otros mejores? Bastantes. Jim Carrey, Steve Carell, Bill Hader, Will Forte o Simon Pegg, por mencionar solo algunos que me vienen a la cabeza ahora mismo. Dicho eso, mantengo cierta fe en que hay razones de peso para contratar a este actor, que no lo hacía mal en ‘Resacón en Las Vegas’ (‘The Hangover’, Todd Phillips, 2009). Todo es posible. Que Sandra Bullock me emocione con una de las mejores interpretaciones del año. Me lo dicen el año pasado y me río más que con las antológicas payasadas de Nielsen en la piel del detective Frank Drebin. Thomas Lennon —otra opción mejor que Helms— y Robert Ben Garant están trabajando en el guion de la nueva versión de ‘Agárralo como puedas’. De momento no hay director a bordo. A ver si al menos aciertan con eso… Vía | ComingSoon - |
| 'El Caballero Oscuro' en su laberinto Posted: 16 Dec 2013 05:56 AM PST
Pero, sin embargo, a lo largo del tiempo he tenido siempre la misma sensación al ver la película: todo el final, bastante interesante sobre el papel, no funciona nada bien. Desde que Rachel Dawes (Maggie Gyllenhaal) fallece trágicamente la película cae en una especie de embarullamiento y nada parece responder a lo esperado. ¿Por qué sucede esto? He buscado diversas alternativas.: las set pieces – el gran obstáculo de Nolan – son mejores que en la primera película, donde eran realmente vergonzosas para una superproducción de Hollywood- pero no terminan de ser visualmente arrolladoras. Pero ese no es el problema. ¿Dónde está? Voy a ofrecer una modesta teoría. Para entender qué falla del Caballero Oscuro ¿no sería primero sensato y modesto entender qué funciona al margen de estos elementos superficiales en los que el público ha instalado un consenso molesto? Por molesto no quiero decir que no puedan tener razón, al contrario, seguramente, la tienen. Molesto es el consenso porque obstruyen cualquier argumentación, que por fuerza va a tener que enfrentarse con contradicciones y problemas diversos, con un alud de afirmaciones: “peliculón”, “lo que es innegable”, etc. Tienen ya críticas de Abuín y Zorrilla confirmando la coincidencia de juicios. 1) La película se abre con un atraco. Un atraco que no es tal – pues todos los atracadores van falleciendo, uno a uno, pero espectacular. Por una parte, asentamos el método del Joker, el antagonista, que es el de no tener escrúpulo alguno. 2) Hecha la presentación de Batman, llegamos a conocer a un fiscal, Harvey Dent, que no solamente se presenta a candidato sino que además está cansado del sistema. Wayne hace negocios con un empresario chino. 3) Dent aparece – esta escena es fantástica – para ofrecer una reprimenda a Gordon, puesto que hay policías corruptos en su unidad. Gordon dice que el sistema no ofrece mejores alternativas. Mucho después, serán esos los policías que colaboren con el Joker. 5) El Joker comete un triple atentado. Mata a una jueza y asesina al comisario Loeb. Sus peticiones (que Batman revele su identidad) empiezan a tener credibilidad: ha puesto a la ciudad bajo amenaza, pero, también, ha dejado sin potencial de actuación al fiscal Dent. Sobre esta escalada de violencia, la imagen más impactante es la del Joker quemando un fajo de billetes. Un defecto un tanto molesto de Nolan es el de presentar a un personaje que cuenta lo que acabamos de ver. La imagen del Joker quemando a los billetes es mucho más potente, pero Nolan incluye un monólogo/historia de Alfred para que la audiencia no dude: “hay hombres que solamente quieren ver el mundo arder”. Yo soy partidario de que la película no debe repetirse, ni mucho menos subrayar lo que estamos comprendiendo mediante gestos. Pero es un defecto perdonable, si tenemos en cuenta que el público al que va dirigido la película es también juvenil. Aquí están los problemas de la película. La primera mitad del Caballero Oscuro funciona porque es una narrativa coral a gran escala sobre un sistema corrompido. Es decir, no es una película de Batman (si nos fijamos es el elemento menos activo de la película), es una película de cine negro con toques de aventuras. Es una película sobre Gotham City – de un modo más profundo que lo eran las versiones de Tim Burton. Y es una película sobre la ascensión al poder del Joker. Precisamente, cuando aparece Dos Caras – Dent desfigurado por el ácido- el guión tiene que afrontar dos retos para los cuales no está, lógicamente, preparado. Primero es la presencia de dos extravagancias ¡por eso los Nolan lo llevan a un tejado a discutir las decepciones! Incluso ellos saben que el material no admite medias tintas y tratan de forzar una catarsis dramática acorde con el tono de la historia, que no permite una resolución espectacular. Pero es la segunda catarsis dramática. La primera, la que genera el clímax, es la ya citada muerte de Dawes. Pero nunca se vive como un dilema. De Rachel toda la información que tenemos es bastante anodina. Incluso sumando la información previa de ‘Batman Begins’ (id, 2005) es todavía muy anodina. Es una amiga de la infancia de Bruce Wayne, suele ponerse en peligro, y ha renunciado a estar con él. En la película, nunca vemos a Bruce y Rachel enamorados. Apenas un plano dibujando un beso. No entendemos su química, no atisbamos tensión sexual alguna, no hay absolutamente nada entre ellos. ¡Pero lo mismo sucede entre Harvey y Rachel! Un dilema amoroso es algo muy interesante, un gran asunto temático. Un triángulo amoroso debe estar bien definido, pero también debe evocar arrebato, disyuntiva, excitación. Es la materia prima del melodrama. Por lo general, cuando el director o el guionista toman partido por una de las partes de un modo evidente, ya sea desdibujando uno de los vértices o ya sea concediendo más virtudes a las otras restantes, el triángulo pierde toda la tensión dramática y la historia se convierte en servicial, pero deja de ser dramáticamente potente. Este defecto es muy común a todo el cine de Nolan y en mi opinión está corregido en ‘El caballero oscuro: la leyenda renace’ (The Dark Knight Rises, 2012) con Anne Hathaway. En ‘origen’ (Inception, 2010) por ejemplo, hay un tempestuoso matrimonio de fondo. Pero nunca entendemos nada del matrimonio, más allá de que se obsesionaron con un juego con reglas un tanto ridículas. En pocas palabras, los errores del Caballero Oscuro están, de alguna manera, anunciados en su mejor mitad, la primera. La película tiene una hora extra con la cual ya no puede responder a las necesidades de escala, ni tampoco puede convertirse, de repente, en una pieza un poco más íntima – sencillamente porque ha escogido una narrativa coral donde es imposible detenerse en un estudio de personajes (tres). Por eso la única escena emocionante del final es la del experimento de los dos barcos. Cuando fracasa el experimento, la película – dramáticamente – termina. No podemos seguir – no hemos tenido tiempo – el rumbo del triángulo amoroso porque no lo entendemos, ni tenemos motivaciones en la cabeza. La única motivación que guía la película – volando edificios por los aires, quemando billetes – es la del Joker, por eso cuando su motivación es demostrada falsa, es cuando la historia toma propulsión. Desde ese momento, la película funciona sobre el papel: entendemos – y los diálogos lo van señalando – por qué Batman será proscrito y demás, pero no estamos apegados al drama de ello porque no vemos a personajes verosímiles tras el Joker. El Joker es, como decía mi compañero Caviaro, de lo que va realmente la película. Es en su laberinto donde están, irónicamente y al mismo tiempo, sus virtudes y sus problemas. - |
| Taquilla USA: El retorno del hobbit Posted: 16 Dec 2013 03:13 AM PST Era de esperar que ‘El hobbit: La desolación de Smaug’ (‘The Hobbit: The Desolation of Smaug’, Peter Jackson, 2013) se hiciese con el primer puesto de la taquilla americana, aunque sorprendentemente ha recaudado menos que su predecesora, lo cual hace pensar en que cierta parte del público quizá se está cansando de don Jackson y su eterno paseo por la Tierra Media. Las críticas de la película son aceptables en general, y la recepción del público votante en la IMDb es, como casi siempre, exagerada y desfasada, tanto que la película ya forma parte del selecto grupo de las 250 mejores películas de la historia del cine, lista evidentemente producto del desconocimiento. ‘A Madea Christmas’ es la nueva película del muy conocido por tierras yanquis Tyler Perry, escritor, productor, director y protagonista del evento, una nueva entrega del personaje Madea al que da vida el propio Perry. La típica comedia con espíritu navideño —vade retro— que ha obtenido críticas cercanas a la humillación y una valoración por parte del público votante cercana bastante floja. De lo que no hay duda es que a Perry el negocio le sale muy rentable. Vía | IMDb - |
| Posted: 16 Dec 2013 02:56 AM PST
Habrá quien recuerde su interpretación en ‘Lawrence de Arabia’ (Lawrence of Arabia, 1962) y bien está. Todo en aquella película magnífica de David Lean era gigantesco, hasta el tema central que para ella compuso Maurice Jarre. Es, quizás, la última gran superproducción de un Hollywood que se moría y que cuando, transformado en otra cosa, reapareció con fuerza, ya no sería el mismo, ni en la melodía. Pero es que el legado de O’Toole es gigantesco y es que si a uno le cae un papel así de icónico, convirtiéndose con su rostro en parte de la Historia del Cine, muy difícil lo tiene como para sostener una carrera larga, de más de cuatro décadas, sin tener que apechugar con el sambenito del anecdotario o las preguntas recurrentes. Lo consiguió O’Toole, aunque con la excepción de la poco vista ‘Venus’ (id, 2006), que le valió su octava nominación a la Academia (y su última derrota), fue un secundario de lujo en algunas superproducciones antes que un actor cómico tan versátil como antaño. También el cine había cambiado, se habían mudado las pieles de cierta libertad creativa y temática, y las cosas transcurrían de un modo más ordenado. Así que voy a seleccionar, en su vasta filmografía, algunos de sus papeles inolvidables, aunque sea a modo de apresurado tributo, pues no otra cosa son las despedidas o necrológicas, líneas con las cuales decimos adiós a quienes han dejado demasiadas horas de buen hacer y buen trabajo. En su última etapa todos le recordaran, ya sea en ‘Juana de Arco’ (Joan of Arc, 1999), ya sea en la serie de ‘Los Tudor’ (2008), como inconfundible personaje secundario enfundado en traje de época, cumpliendo como obispo o Papa. No era un género raro para O’Toole, porque ya había protagonizado algunas de las memorables superproducciones británicas de finaels de los sesenta que lidiaban con episodios polémicos de la Historia, como la estupenda ‘El León en Invierno’ (The Lion in Winter, 1968). De O’Toole me gustaría que la gente recordara ‘La clase dirigente’ (The Ruling Class, 1972) de Peter Medak no porque estuvo nominado (¡cómo no!) sino porque se trata de una olvidada y muy dolorosa comedia negra británica, que además es mi revisión del Destripador favorita de la gran pantalla. Y, por supuesto, Anton Ego. La voz del crítico. El monólogo final de ‘Ratatouille’ (id, 2007) fue hecho verbo y emoción por este distinguido hombre, quien además tuvo una larga y acreditada carrera en el teatro (fue un Hamlet para Sir Laurence Olivier, ojo). - |
| Joe Wright dirigirá una nueva versión de 'Peter Pan' Posted: 16 Dec 2013 02:56 AM PST Pese a no estar a la altura de la popularidad cinematográfica de otros célebres personajes literarios como Sherlock Holmes o Drácula, la figura de Peter Pan ha servido como base para multitud de películas, destacando sobre todas ellas la versión animada de Walt Disney —deseando estoy de que llegue la entrada sobre la misma en el especial Disney que está haciendo mi compañero Sergio—. Sin embargo, parece que no son suficientes, pues ya se ha confirmado que Joe Wright dirigirá una nueva versión de las aventuras protagonizadas por el personaje creado por J.M. Barrie. Todo el mundo debería saber ya a estas alturas que la historia de ‘Peter Pan’, pero lo cierto es que ‘Pan‘ (2015) —no se han comido mucho la cabeza para el título— será una especie de precuela que nos contará la rebelión liderada por un joven niño contra los pérfidos piratas de Nunca Jamás. Del libreto de esta nueva versión se ha ocupado Jason Fuchs, actor reconvertido en guionista que hasta ahora sólo ha participado en el guión de ‘Ice Age 4: La formación de los continentes‘ (‘Ice Age: Continental Drift’, Steve Martino y Mike Thurmeier, 2012). Aún no se sabe nada sobre su reparto, pero el director de ‘Anna Karenina’ (2012) tendrá que tenerla lista para poder estrenarla el 26 de junio de 2015. Vía | Coming Soon - |
| 'El hobbit' vendida honestamente, la imagen de la semana Posted: 16 Dec 2013 02:56 AM PST Aprovechando el estreno de ‘El hobbit: la desolación de Smaug’ (‘The Hobbit: The Desolation of Smaug’, Peter Jackson, 2013) y toda la promoción que la ha rodeado, los chicos de Screen Junkies han lanzado un nuevo tráiler “honesto” dedicado a la anterior entrega de la adaptación del libro de J.R.R. Tolkien —menos de 300 páginas adaptadas en una trilogía de películas de más de dos horas… alucinante—. Como sabréis, la idea de estos vídeos es tomarse con humor las torpezas y los absurdos de títulos famosos, así como los clichés de la herramienta publicitaria del tráiler. Es por tanto lo que tenéis arriba una manera divertida y sana de criticar los puntos débiles de ‘El hobbit: un viaje inesperado’ (‘The Hobbit: An Unexpected Journey’, 2012) y la disparatada explotación de Jackson de las fantásticas historias ambientadas en la Tierra Media. Ya me diréis si os ha hecho gracia u os ha parecido un torpe intento de comedia. Por mi parte, solo con la broma de los nombres de los enanos ya ha merecido la pena verlo. PD: Podéis ver el que hicieron sobre ‘El señor de los anillos: La comunidad del anillo’ (‘The Lord of the Rings: The Fellowship of the Ring’, 2001) haciendo clic aquí. - |
| 42º FICC | Cine, Europa y Diamantes Posted: 16 Dec 2013 02:56 AM PST La noche del pasado sábado se despidió el Festival de Cine de Cartagena, el FICC, hasta el año que viene, con la ilusión de que habrá una 43ª edición y la satisfacción de haber hecho bien las cosas. Fue un hasta luego en una fiesta de clausura donde quedó claro que el cine, a pesar de todo, sigue siendo importante. Como entretenimiento pero también como estímulo intelectual y emocional. Verlo, sentirlo, pensarlo, hablarlo. Quedó igualmente patente que la ciudad de Cartagena tiene a un equipo de cinéfilos que van a dejarse la piel por mantener vivo el certamen, por tratar de que siga siendo un evento relevante en la Región de Murcia, superando todas las dificultades y las limitaciones que surgen cada año. Se han proyectado buenas películas, se han premiado valientes cortometrajes —como ‘Los flamencos’ de Tomás Peña (arriba en la imagen)—, animando a realizadores que por el momento apenas disponen de ese campo de expresión, se ha rendido un justo homenaje a un compositor de la provincia como Roque Baños y se han organizado actividades para implicar a los más jóvenes, tratar de inculcarles el amor por el cine. Que es un objetivo maravilloso, algo que debería hacerse en las escuelas. Es cimentar el futuro, empezar a crear espectadores exigentes. No simples consumidores de lo made in Hollywood. Darles la oportunidad de aprender y ver otras películas, descubrir a otros autores, otras formas de ver el mundo. Ése fue uno de los puntos clave que se tocaron en una mesa redonda que tuvo lugar el viernes tras la proyección de ‘Alabama Monroe’ (‘The Broken Circle Breakdown’, Felix Van Groeningen, 2012), sobre el premio Lux y el futuro del cine europeo. Esther Baeza, Alberto Frutos, Mara Mira, José Antonio Planes Pedreño y un servidor estuvimos charlando una hora ante unos focos cegadores y un público joven sorprendentemente atento e interesado. De esas veces que piensas “vaya, hay esperanza”. Con la excusa de una potente película aún en nuestras entrañas discutimos las dificultades a las que se enfrenta el cine europeo para competir con el estadounidense, y si una de las soluciones no era quizá jugar con sus mismas armas. Yo me opuse (me opongo). No deberíamos copiar sus esquemas, seríamos peores. Hay que exprimir lo que somos, lo particular. ¿No os aburre ver siempre las mismas caras, oír el mismo idioma, las mismas bromas, los mismos finales y tópicos? Estoy convencido de que ‘Alabama Monroe’ sería un éxito de taquilla con la distribución adecuada, de la que suelen gozar las producciones norteamericanas apoyadas por las majors —o sus filiales “independientes”—. Los fenómenos como, por ejemplo, ‘Intocable’ (‘Intouchables’, Olivier Nakache, Eric Toledano, 2011), no deberían ser tan raros, hay películas tan buenas o mejores todos los años. Accesibles pero de una calidad superior a la mayoría de lo que sale de Hollywood. Igual me equivoco, pero creo que la gente quiere ver buen cine, el que emociona, el que se te pega a la piel y te invita a pensar sobre sus imágenes tras abandonar la sala. La experiencia. La cuestión es que los señores de la industria de Hollywood tienen el dinero para convertir sus estrenos en acontecimientos imprescindibles y acaparar las salas con sus frutos. Libre comercio, ejem. No hay demasiada alternativa. El DVD, el Blu-ray, la copia digital, el videoclub virtual, el pirateo —bajar películas que no podemos ver en salas ni comprar en tiendas, ¡qué crimen!—. Si la gente no sabe que hay una película belga extraordinaria y/o no la proyectan en su ciudad, no se ve. Se ve la nueva entrega de la franquicia que toque esa semana. Una lamentable anécdota que dio mucho que hablar estos días: ‘Diamantes negros’ (2013), lo nuevo de Miguel Alcantud, director nacido en Cartagena, reservó su estreno en la Región de Murcia para presentarla primero en el FICC. Cuando se ha querido llevar a las salas, la respuesta ha sido que no hay espacio, que hay que proyectar ‘El Hobbit 2’. En todas las sesiones posibles, la misma película. Ése es el apoyo a los creadores españoles. Reforzado por ciertas actitudes bochornosas que de cine nacional saben poco o nada. Y en este caso, la película es buena, para colmo. Durante una entrevista que publicaré próximamente me decía Alcantud que habría sido interesante comprobar las consecuencias de un ministro declarando públicamente: “igual el problema del jamón español es que no es de buena calidad”. Sí, habría sido divertido. Mientras, en Francia se preocupan por el sector y ahí están los resultados. Por suerte, todavía quedan en España festivales de cine como el FICC, que rescatan películas que merecen la pena y que no llegan a la cartelera o pasan desapercibidas por las oscuras maniobras de los que llevan el negocio. Gracias por seguir ahí. - |
| La secuela de 'The Purge: La noche de las bestias' ya tiene protagonista Posted: 16 Dec 2013 02:56 AM PST A principios de noviembre nos enterábamos de que la productora detrás de la fallida ‘The Purge: La noche de las bestias‘ (‘The Purge’, James DeMonaco, 2013) había dado luz verde a una secuela. Un movimiento comprensible si tenemos en cuenta que sus ingresos en taquilla multiplicaron por 29 su coste y perfectamente lógico también si valoramos las múltiples posibilidades de una premisa apenas explorada superficialmente en su primera entrega. Ahora la noticia es que ya tienen protagonista, Frank Grillo. Puede que el nombre de Frank Grillo no os diga mucho a algunos, pero es un intérprete con una larga carrera y con dilatada experiencia en series de televisión. En la gran pantalla se le ha podido ver en títulos como la excelente ‘Warrior‘ (Gavin O’Connor, 2011), pero seguramente será tras su participación en ‘Capitán América: El soldado de invierno‘ ('Captain America: The First Avenger', Joe Johnston, 2013) y la que ahora nos ocupa cuando realmente se convierta en un rostro conocido para el gran público. Eso sí, nada se sabe aún sobre el argumento de una secuela que espero que sepa aprovechar mejor la fuerza del universo creado por James DeMonaco, quien volverá a escribir y dirigir la película. No obstante, seguro que no tardamos en enterarnos, porque su estreno está previsto para el 20 de junio de 2014. Muy poco tiempo y ya se sabe que las prisas son malas consejeras… Vía | First Showing - |
| Robert Zemeckis: 'Polar Express', parque de atracciones Posted: 16 Dec 2013 02:56 AM PST Cualquiera que se haya asomado a la filmografía de Robert Zemeckis habrá podido observar que, desde que rodara la primera entrega de la trilogía de ‘Regreso al futuro’ (‘Back to the future’, 1985), la obsesión del cineasta por la tecnología digital y los efectos especiales ha ido en aumento a cada nueva producción en la que se ha embarcado. Visto así, la decisión de hacerse cargo de ‘Polar Express’ (id, 2004) debería ser interpretada como el siguiente estadio en una evolución natural hacia formas cinematográficas que le permitieran explorar, ahora sin limitaciones, todo lo que el “ordenador” era capaz de ofrecerle. Entre toda esa oferta, Zemeckis fue a fijarse en las muchas posibilidades que, desde diversos puntos de vista, ofrecía al cineasta que quisiera aprovecharlas la técnica de performance capture, que ya se había utilizado en la fallida ‘Final Fantasy: la fuerza interior’ (‘Final Fantasy: The Spirits Within’, Hironobu Sakaguchi, Motonori Sakakibara, 2001) que, en menor escala, habíamos podido ver aplicada en la creación de Gollum y que se convertiría, durante casi ocho años, en la única fijación de un cineasta que casi tira su carrera por el inodoro por un tipo de cine que, desde el comienzo, dejó muy claras sus limitaciones y, porqué no, sus vergüenzas. Entre las primeras, la más evidente es la que ha caldeado cualquier debate entre cinéfilos en el que se haya hablado de la “sustitución de un actor por su contrapartida digital”. Lejos de querer avivar el fuego en uno u otro sentido, y centrando sólo el discurso en lo que a ‘Polar Express’ atañe —aunque aquí también podríamos incluir a ‘Beowulf’ (id, Robert Zemeckis, 2007)— está muy claro que lo que podíamos ver en los cines hace ahora casi una década nada tiene que ver con aquello con lo que, por ejemplo, nos maravillamos cinco años después al acudir a la proyección de ‘Avatar’ (id, James Cameron, 2009): la torpeza extrema con la que se mueven los personajes de la cinta de Zemeckis, el “acartonamiento” de sus extremidades, y lo hierático de sus expresiones hacían que, al menos en lo que a servidor concierne, la experiencia que la cinta suponía en otros terrenos se viera mermada sobremanera. Aquí siempre me ha parecido muy curioso la vehemente defensa que el propio director hizo en su momento de las “ilimitadas posbilidades que tenía la técnica de la performance capture” afirmando sobre ella que era el futuro por el que terminaría pasando todo un tipo de cine que no podría visualizarse de otra manera, puntualizando cada vez que tenía ocasión el descenso en los costes de producción —algo que los 150 millones de dólares que se dejó la Warner parecen no respaldar—, y dejando entrever que el paso a la animación digital era el lógico para todo un sesgo de cineastas que no podrían encontrar en las filmación tradicional mezclada con efectos visuales lo que el uso de la grabación con captura de movimiento permitía a aquél que a ella se acercara. Irónico cuanto menos que finalmente fuera él mismo el que merced a tres batacazos de taquilla seguidos cerrara el capítulo que había comenzado con el título que hoy nos ocupa. Volviendo al discurso de lo que no funciona en ‘Polar Express’ es dolorosamente evidente para cualquiera que la haya visionado en algún momento a ella lo mucho que William Broyles Jr., el firmante del guión, tuvo que alargar las 30 escuetas páginas del cuento original de Chris Van Alsburg. Un cuento al que, como ya pasara con la idea de la que surgió ‘Náufrago’ (‘Cast Away’, 2001), fue Tom Hanks el que le vió el potencial suficiente como para ser trasladado a la gran pantalla. Con un hilo argumental que se resume en “un niño que está perdiendo la ilusión por la Navidad y se sube a un tren que va al Polo Norte para conocer a Papá Noel”, el proceso de estirado hasta conseguir las casi dos horas de metraje a lo largo de las que se extiende ‘Polar Express’ termina por pasar temprana factura no tanto al ritmo de los acontecimientos, que no paran —aunque ahora habrá que precisar si eso es una virtud o un defecto—, sino a la percepción general acerca de un filme que termina convirtiéndose en la sucesión concatenada de diversos momentos que parecen sacados de la febril imaginación de cualquier ingeniero experto en parques de atracciones. Sólo así se explican escenas puestas porque sí para prolongar la experiencia visual constante que es la cinta, y momentos como el descarrilamiento del tren en el lago helado, toda la secuencia del vuelo del billete de tren, o aquella que sigue a los niños por el laberinto que es la ciudad de los elfos llegan a exasperar al espectador que busque algo más que los denodados intentos de un director por dejar epatado al respetable. Huelga decir, por tanto, que en lo que al que esto suscribe respecta, el hecho de que el filme “no pare” y ofrezca una continua montaña rusa de emociones visuales no es garante en ningún momento del triunfo de un metraje cuyos mimbres básicos no son más que un endeble amasijo de huesos incapaz de sostener tan prolongada duración. Con el severo revés que la práctica ausencia de guión supone para cualquier producción cinematográfica —soy de esos románticos que opinan que sin guión no hay cine—, lo que ‘Polar Express’ ofrece es un vacuo artificio que queda lejos de justificarse por su limitado mensaje: por más que su factura sea impecable en algunos aspectos entre los que cabría destacar, cómo no, la asombrosa dirección de Zemeckis y el esfuerzo de Tom Hanks por interpretar a cinco de los personajes que se pasean por la acción, esas vergüenzas a las que me refería al comienzo —¿cómo es que nadie tuvo los reaños suficientes para cortar la cancioncita del chocolate del montaje final?— pesan demasiado de cara a una potencial valoración positiva de un filme que, considerando los parámetros en los que se suelen medir los éxitos y los fracasos en la taquilla norteamericana, fue primer bache e indicativo claro que debería haber servido a Zemeckis como alarma para alejarse lo antes posible de una trayectoria que, como decía antes, casi acaba por arrastrar por el lodo el intachable nombre de un grande del séptimo arte. - |
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